martes, junio 19, 2007

Fulgor cristiano

por. Facundo Ezequiel

Prendo mi pipa,
lleno mis pulmones de paz
¡Vayan, bienaventurados,
liberen a Barrabás!
Mi día recién empieza
y ya siento que me superan
la languidez del sol
y el canto de las estrellas
Si pudiese construir mi existencia
de momentos así
no habría maldad en el planeta
que no pueda redimir
Hoy me siento Jesús
y en buena parte Judas
pero no me siento traidor
ni vos tampoco sucia
¡Vaya relación!
El cristianismo,
después de todo,
quizás sea la solución
Seamos buenos cristianos
¡Perdonemos a las putas!

Roguemos

por. Facundo Ezequiel

Romper con el abismo del pensar
y actuar
Lograr un fin y olvidar anhelar
Felicidad
Perpetuar el Amor y negar
lo demás
Pronto devendrá en angustia y
desesperar
Pero hoy roguemos que no sea
el mañana
de un ayer feliz
Cada día es mejor que el anterior :
Roguemos

Semillas

por. Facundo Ezequiel

Nuestros corazones están con ustedes
enterrados en los cementerios
sepultados en los océanos
olvidados en los bosques
¡Asesinados! Muertos por devoción
a la vida, a la acción
de dejar latir libre
la emoción
Miles de sordos latidos
bajo la luna
brillando los fríos huesos
respondiendo a la plegaria
del recuerdo
¡Madres! Hay hijos
¡Abuelas! Hay nietos
Hay semillas que trascendieron la muerte
Hay semillas que dieron frutos negros
Y a un lado no muy lejano
estamos nosotros
los millones obsesionados
con la Paz del próximo Futuro

jueves, junio 07, 2007

Erato

por. Facundo Ezequiel

Erato de dulce lira
que sustraes de mí poesía
arrastrándola tras de ti
tal cola de cantante vestido
y de mi carrasposa voz amante
tomas el calor y te bañas
en fémina seducción

Erato, mi ardorosa amante
que absorves mi intelecto
y lo conviertes en vacío
de haber sabido los ascetas
de arcanos tiempos
que lo único necesario
para lograr la virtud del alma
era encontrarte
hallaríamos que antiguos sabios
de níveas barbas
se hubiesen preocupado
más por vivir mil años
que por combatir el pecado

Erato, mi fortuna,
el único valor que tengo
y que dejo en libertad
porque sé que tu belleza
crece siendo libre
y que entiendes que
a veces
para mantener lo que más amas
hay que soltar las amarras
y esperar

lunes, junio 04, 2007

Revolución

Estamos en época de cambio. Pronto vendrá una suerte de revolución cultural, anímica, mental. Es difícil de explicar para mí porque es un sentimiento, una sensación, y sólo puedo ser algo vago al describirla, pero es una sensación fuerte y real. Lo que verdaderamente me emociona es saber que pertenezco a esta revolución, soy parte de ella y, espero, seré un brazo funcional. ¿Cómo lo sé? ¿Cómo puedo estar seguro de algo semejante? Porque yo, a la vez, me lo propongo y sé que esta revolución se va a llevar a cabo y va a ser un sentimiento popular muy pronto. Quizás antes de que se lleguen a preparar. Les va a pegar justo en la cara.

martes, mayo 29, 2007

Who am I

El amor es tanto más fácil cuando se tienen billetes para despilfarrar. Me gustaría saber si me amaría una mujer sabiendo que lo único que tengo para ofrecer es mi amor... perdón: mi Amor. Con mayúscula. Supongo, de todas formas, que el Amor, amor o como se quiera, nunca es suficiente, ¿no? Bueno, no soy ningún desamorado, todo lo contrario, quizás por eso tengo esa sensación, como que ningún amor es suficiente para mí. Yo ofrezco todo, doy todo si siento Amor. Pero eso supongo que no le importa a nadie más que al enamorado correspondido. ¿Y yo qué soy?

sábado, mayo 26, 2007

Las maravillas del alcohol

por. Facundo Ezequiel



Ah! Las maravillas del alcohol!

aliviana el alma

apura la sangre

sabio Βακχος

dios del imposible

Ariadna hizo bien

en amarte

sabe Zeus

también sé yo

si sabré yo

sabio Βακχος

de las generosas manos que ofrecen

Ah! Las maravillas del alcohol!

lunes, mayo 21, 2007

Poesía de un improvisado no tan improvisado

por. Facundo Ezequiel

Las faltas de mi alma que jamás serán castigadas
me aterran y mueven mis pisos como sismos
y sin embargo nada cambia de lugar
los vasos y las copas siguen sin quebrarse
y me embriagan las piernas que mis miradas siguen
: es que mi corazón es un corazón preso
que anhela la libertad del amor
y el amor es el mismo terror
que como claustro me agobia
me aterra la posibilidad
de no y de sí
de ser amado :
Cuál es la falta, entonces?
mi falta
brilla
brilla por su ausencia
mi falta es el amor
mi dolor es mi canción
y si pudiera subir la cremallera de mi corazón
probablemente
(conocerán ustedes mi suerte)
me agarre una arteria o dos

Será mi destino
morir por el abandono
dejado
incluso
por mi sangre

miércoles, mayo 16, 2007

Recitar

Cómo quisiera tener una memoria prodigiosa, poder recitar a cada momento una poesía que sepa represente los sentimientos del momento. Amaría poder citar en perfecto francés los versos de mi querido Baudelaire y los dispersos versos de Ginsberg, Darío y Whitman, que me hacen querer la vida, apreciarla, aun más. Me gustaría que las palabras me salieran como suspiros, que los recuerdos y los sentimientos emergieran como borbotones de vida. Pero no sé ni lo que digo, y a veces me aterrorizo al escucharme hablar, al hablar sin pensar, porque... ¿por qué? No sé, pero no me canso de repetir que soy patético, pero de nuevo, yo me creo el redentor del patetismo. Ahora mismo hay dos personas a las que les daría un buen par de trompadas; no tiene nada que ver, pero supongo que es la excitación del momento...

viernes, mayo 11, 2007

Tándem azul (sueño)

Entré a un bar. Había sólo una mesa. En ella reconocí a al menos dos personas. David y Juan Manuel, mi amigo y un compañero de la primaria que jamás volví a ver. Había cerca de tres personas más sentadas a la mesa, pero no podía ver claramente sus caras. Supuse que los reconocería. Me senté a la mesa. Jugaban una especie de ruleta rusa con un par de drogas inyectables; una era de un contenido verde limo, me recordaba a los limpiadores de piso; el otro era de un azul translúcido. Sentí miedo. Al parecer los demás olfatearon mi terror porque Juan Manuel, quién sostenía la jeringa de contenido azul se levantó de golpe, dándome una mirada que entendí enseguida. Me levanté como un resorte, tropezando hacia atrás.
—Es Tándem azul —dijo Juan Manuel. Yo di otro paso atrás.
—Está bien —me dijo David que se me abalanzó y me sostuvo fuertemente—. No es nada, vas a ver.
Yo me quejaba, me retorcía temeroso mientras veía cómo la aguja se acercaba a mi mejilla izquierda. Sentí el pinchazo y cómo el cuerpo se me iba flotando a través de la mejilla dormida.
—Está bien —repitió David—. No es nada. Sos de arena, vas a ver.
Mi cuerpo se disolvió, escurriéndose entre los brazos de mi amigo David. Era arena.

lunes, mayo 07, 2007

Los locos también sufren (sobre todo dolores de cabeza)

Sin lugar a dudas no tengo idea de nada. Una hermosa muchacha me dijo «todo es nada; nada es todo­». «Sí», respondí yo, que ya lo sabía, sin poder decir nada mejor. «¿Estuviste alguna vez enamorado?». Vacilé antes de contestar; «no», dije. Me pregunto si le gustaría saber que le estaba mintiendo. «Te voy a dar una información muy útil sobre las mujeres: cuando se callan, las manos, los ojos, dicen mucho». Pero ella... no creo haber escuchado lo que quería escuchar de sus ojos, caray, de sus manos. «¡Te dejé pensando!, ¿eh?». ¡Ay ay ay; y cuánto! Me reí. «Te besaría las manos, pero tengo que ir al baño», dije y me levanté; no quería ver la consecuencia de mis palabras; soy muy cagón y me avergüenzo de mí cuando empiezo a hablar de esa manera, cuando empiezo a ser verdaderamente sincero; me da miedo que no me entiendan, o que me malinterpreten; verdaderamente tenía ganas de besarle las manos; casi lo hago, pero no creo equivocarme al pensar que eso hubiese sido fatal. Pero me siento fatal. Me duele la cabeza.

miércoles, mayo 02, 2007

La desesperación del anti-yo

La persona a quien más amo odiar no es Bush ni el Papa ni mi madre sino yo mismo. Es atractiva la complejidad de odiarse uno mismo. Se me viene a la mente Kierkegaard, se me viene a la mente Yeats; la desesperación por querer ser alguien más que yo; la búsqueda del anti-yo. Aunque muchas veces me parece que eso efectivamente es así, otras tantas, creo que si fuese alguien más que yo sería una persona mucho mucho mucho más infeliz, si es que acaso existen grados de infelicidad. Recuerdo una noche, hace varios años, andar caminando junto a un amigo, discutiendo sobre qué elegiríamos ser si tuviésemos la oportunidad de elegir de nuevo, conscientes de cómo sería la vida en cada uno de sus pasos hasta la muerte; y pese a que ninguno de los dos estaba muerto a la manera clásica, ambos dijimos que volveríamos a elegir la misma vida; la elección de la rebeldía ante lo establecido, ante lo agobiante y antinatural. Me pregunto cuánta verdad estaba yo diciendo. Sí, seguro volvería a elegir la misma vida; no me gustaría ser alguien más, pero me pregunto realmente hasta qué punto soy un ser combativo, hasta qué punto soy un rebelde. Ahí entra en juego el anti-yo. ¿Soy por naturaleza un ser que disfruta el estar inmóvil en su casa, leyendo, escribiendo, pensando, o soy un ser que disfruta de la acción, de llevar a cabo los pensamientos o de siquiera pensar mis actos, un ser que disfruta del instinto salvaje? Bueno, creo ser ambas personas. Es complicado conciliar ambos seres; el pacifista y el combativo, pero no soy el único; a mi parecer esto es así en todos los seres. El mismísimo John Lennon en la famosísima canción Revolution escribe: But when you talk about destruction, don’t you know that you can count me out (in)? Él mismo explicó en una entrevista de que no podía estar seguro, que era un ser humano. Y sí, el ser humano es un ser dual o, mejor, de infinita multiplicidad; muchos estarían de acuerdo conmigo; Hermann Hesse sería uno de ellos, ¿o no escribió El lobo estepario?; Borges sería otro, él hablaba de ser todos los antepasados y los próximos sucesores en un solo ser o infinito ser. Por lo que se le podría justificar un poco el discurso a los psicólogos que dicen que cuando uno odia a alguien lo que en verdad está haciendo es odiar lo que de él mismo ve reflejado en el otro. Por eso es que amo odiarme. Por eso es que a veces soy hermoso. Por eso es que a veces soy horrible.

Capítulo en un bar

Por. Facundo Ezequiel

NOTA ENTRE PARÉNTESIS:
(El relato subsiguiente quizá sea un fragmento de otro algo más extenso, o quizá sea un cuento sin inicio y con un final cuestionable, filosófico para el que sepa leer... Anyway, es materia prima con la necesidad primaria de ser refinada.) FE’07
[EN VERDAD PARECE UN CAPÍTULO DE UNA NOVELA]

—Entonces..., ¿es verdad eso que decías, esa teoría que me tiraste el otro día acerca del sufrimiento?, quiero decir, ¿en verdad creés lo que dijiste?; estabas medio mamado...
—¡Ja! Sí, me acuerdo que te estuve hablando un largo rato, ¿no?, sí, sobre hipótesis más que teorías, acerca de cosas que no me parece que pueda recordar; no sin empedarme primero y, claro, si vos querés pagarme el... los tragos, no voy a tener problema, creo, en reelaborar, recrear... rememorar dichas hipótesis.
—Mmm —suspiró el otro, dudoso—... No sé si creerte...
—¡Exactamente eso es lo que te digo...; sobrio no logro ser muy coherente! En cambio, con unos tragos encima... ¡soy muy convincente!
Silenciosamente, haciéndole caso a su amigo, y aún no muy convencido, realizó un movimiento fluido, casi acuático, con el que llamó al mozo. Pidió una botella de whisky. El otro, excitado, comenzó a hablar solo, con una voz cavernosa, diferente a su voz común, parecía que empezaba a recitar unos improvisados versos:

—“Decimos que todo, al final, acaba,
que nada empieza sin algo terminar
pero yo, si mi memoria no me falla,
otra verdad voy a diseminar...

Más de una botella hará falta, amigo,
para que con vuestros inexpertos ojos
podáis ver la vastedad del infinito
de la que mis versos cosechan oro...”

De pronto se silenció, como si su mente quedara en blanco y olvidase lo que estuviera diciendo. (Lo que en parte pasó, ya que detuvióse al ver que el mozo se acercaba nuevamente, esta vez con una botella de Breeders y dos vasos, haciendo un asombroso equilibrio sobre una vieja bandeja plateada). El mozo puso con vehemencia de bar los dos vasos sobre la mesa, y luego la botella. «Es notable su experiencia; primero los vasos, que pesan menos, y, luego, la botella, así no pierde el control de la bandeja ante una variación repentina del centro de equilibrio, cosa que hubiese pasado al tomar primero la botella, muy pesada...», pensó el que acababa de mudar. «Debe de tener un buen tiempo trabajando de esto.»
Ambos amigos dieron simultáneamente las gracias. El mozo sonrió y se preparó para dar la retirada, de hecho, ya había dado la media vuelta cuando oyó a uno de los dos clientes que se dirigía, al parecer, a él.
—Disculpe...
—¿Sí? —inquirió el mozo un poco inquieto—. ¿Hay algún problema con su orden? ¿Me equivoqué de pedido, señores?
—¡No, no, nada de eso, por favor, todo lo contrario...! Es... sólo una duda, si me permite la indiscreción.
—Diga usted. —El mozo con curiosidad se posicionó firme frente a este extraño cliente, pero encorvado por dicha curiosidad como un niño frente a una larga fila de hormigas.
—Me preguntaba cuánto tiempo hacía que usted... trabaja de... servir mesas —finalmente exteriorizó su duda, tímidamente, pues no quería herir el ego del mozo. El mozo sonrió y se mostró visiblemente afectado ante el cuestionamiento del desconocido.
—Bueno, señor —comenzó el mozo alzando nerviosamente la voz y rascándose involuntariamente el occipucio—, no es que yo tenga la intención de estar sirviendo mesas para siempre, pero me paga la facultad, si las propinas son buenas...
—Mm, sí, apuesto a que incluso se saca buenas notas, nada debajo de 8... —dijo para sí, pensando en voz alta, pero el mozo, al oírlo, creyó que se dirigía a él, por lo que contestó avergonzado.
—No... bueno... algo. Pero, ¿usted...?
El hombre comenzó a reír a carcajadas, el mozo, perplejo ante la inesperada reacción, se endureció, con una facción tal que parecía víctima de la mirada de Medusa. Preocupado se excusó y se alejó de la mesa rápidamente.
—Estás loco... —dijo el amigo, mirando cómo se alejaba el mozo.
—Algo —contestó el otro—, pero no lo suficiente... Aunque espero que esto haga el resto del trabajo —dijo, levantando la botella de whisky hasta la altura de sus ojos y luego echando nuevamente a reír.
—¿Notaste lo patético de aquel tipo? —agregó luego de una pausa en la que se sirvió una medida del contenido de la botella—. Probablemente nunca termine sus estudios y trabaje el resto de su vida sirviendo whisky a borrachos pseudo filósofos que creen tener el derecho moral de juzgar a la humanidad entre copas.
—Pero... pero... —exclamó el otro, desconcertado.
—Después de todo, cada uno tiene sólo lo que se merece —continuó diciendo el primero, con aire cansino, como si le confesara una culpa que le pesara en exceso al vaso que ahora se acercaba a los labios—. Bah —exclamó con asco y sacudió la cabeza al mismo tiempo; reacción que su amigo adjudicó al fuerte trago recién bebido, aunque en verdad se tratara del disgusto que le causaran sus propias palabras, que le habían parecido tan falsas, como salidas de la boca de alguien más, de un ingenuo.
Un tenue silencio se prolongó a lo largo de uno o dos tragos más, impasse que forzó un cambio de tema: ambos, en lo que había durado el silencio, divagaron en diversas cavilaciones que, por su jerarquía (de ínfima o extrema importancia), jamás se hicieron verbo. Finalmente apoyó el vaso vacío, dispuesto a hablar, cuando oyó que su amigo ya lo estaba haciendo, quizás, incluso, hasta hacía un rato ya. Se esforzó en darle significado a los sonidos que desfilaban indiferentemente de un oído al otro sin dejar huella en su cráneo. Sólo logró captar frases fragmentadas de lo que podría haber sido muy interesante oír, según juzgó; y, aun así, sus esfuerzos fueron inútiles y no pudo comprender nada, pero, para no parecer maleducado, asentía continuamente con la cabeza y decía “mjm...” cada vez, pero en ningún momento pudo verle la cara a su amigo; no podía quitarle la vista al vaso vacío que acababa de dejar sobre la mesa. «¡Qué ridículo!», pensaba, y de todas formas no podía evitar mirar el insignificante vaso, barato, como cualquier vaso de bar; sucio, como cualquier vaso de bar, y, sin embargo, su férrea voluntad sólo le provocaba dolor de cabeza al intentar desviar su mirada del vaso aquél, tan ordinario que empezaba a disgustarle profundamente.

Mjm...

Mjm...

viernes, abril 27, 2007

Sueño

Soñé que me aterraba un feto que se desperezaba delante de mis ojos para convertirse en mi viejo perro agonizante.

El Cine y la Vida

Todos habremos notado que en el cine todo es más fácil. Y cuando digo en el cine quiero decir en las películas (tuve algunas experiencias un tanto complicadas en el cine pero poco se relacionan con las películas). La gente nunca se paraliza frente a un arma cargada, los enamorados siempre acaban juntos (je je) y los perros hablan. Si no pasaron mucho tiempo consumiendo pochoclo su cerebro aún podrá darse cuenta de que esto sucede casi de manera totalmente opuesta en la vida real; quiero decir: la gente se mea en los pantalones frente a un arma cargada, los enamorados ni se juntan y los perros... te mean la pata de la silla. Otro tema que en el cine está tergiversado es el tiempo. Difícilmente veamos a Bruce Willis tomándose veinte minutos de película para "limpiar las tuberías", o a Franchela pensándose dos veces el estúpido chiste antes de largarlo irresponsablemente al mundo de los 24 (o 28 o cuantos sean) cuadros por segundo. Claro que el mundo sería más sencillo si no tuviésemos que ir al baño, aunque también no leeríamos tanto; sería más fácil, también, saber que todos nuestros momentos memorables se repetirían con solo volver a enrollar la cinta y pasarla por el proyector. Pero bueno, en un futuro o muy lejano, para quienes vengan después de nosotros, seremos un conjunto de pedorras grabaciones caseras; seremos gente que vivía para soplar las velas, siempre sonrientes, excepto cuando tenía sexo... nunca bueno.

lunes, abril 23, 2007

L'Amour

Cuando hablamos del Amor, casi siempre, como cuando se habla de política o de religión, se entra en una discusión sin fin. Algunos afirman que el Amor es la cosa más sencilla y hermosa que puede sentir el ser humano; otros dicen que es la cosa más complicada, dolorosa e incomprensible que se pueda sentir; unos cuantos renegados dicen que el Amor no existe. A veces aparecen subgrupos o combinaciones como por ejemplo podría aparecer uno que diga que el Amor es sencillo, doloroso y hermoso; aunque, por lo general, cuando aparece alguien que dice esto es porque pertenece al cerrado grupo de los Sadomasoquistas.
Sea cual sea la opinión que uno guarda del Amor siempre será capaz de encontrar la persona que tenga la opinión diametralmente opuesta: uno dice que el Amor no existe, el otro dice que todo es Amor, que estamos hechos de Amor... Sobre todas las cosas este tema causa confusión. La ciencia trata de ver al Amor como una suerte de impulsos eléctricos en el cerebro causados por diferentes hormonas expulsadas por la pareja que serían las indicantes del grado de compatibilidad entre los dos seres correspondientes... o los tres o cuatro, según como venga el ping pong de hormonas en esta mesa de infinidad de contrincantes...
No me pregunten por qué, pero el otro día estaba sentado en una plaza, dibujando, descansando un poco la mente, salvaguardándome del sol que me mordía el cráneo... mirando una muchacha bastante bonita (prometo decepcionarlos: no habrá ni saliva ni caricias ni erecciones) y esto me obligó a pensar... desvariar... como sea, mi mente empezó a relacionar elementos probablemente imposibles de relacionar. Miré a la chica. Miré el entorno. Miré a la chica: tenía una buena cara. Miré los árboles como autistas meciéndose con el viento. Miré a la muchacha nuevamente... ejem... hay que prohibir que las mujeres tomen helado en palito. Miré detrás: había una zona perimetrada por las cintas blancas y rojas de "peligro" que se ponen cuando están reparando una calle o cuando juntan pedacitos de cadáveres. Miré a la chica, lará-lará-lará, tenía una blusa entre verde y celeste. Miré a las cintas que con el viento vibraban como si fueran enormes cuerdas de guitarra. Pum: idea. Miré a la muchachita para satisfacer mis sentidos una vez más. Las relaciones humanas son como cuerdas vibrantes; cuando las cuerdas están más flojas las vibraciones son más amplias y más lentas, el sonido de la cuerda, así como el trato entre las personas, se hace más grave, más solemne y lejano; pero cuando las cuerdas se tensionan, se agudiza el sonido, como también la relación, cada uno de los cambios en este estado es muy delicado, como en los trastes de la guitarra se van haciendo cada vez más cortos los intervalos y cada nota es más delicada que la otra dificultando diferenciar los límites cada vez más. Si la tensión crece demasiado la cuerda se puede romper. Entonces, el límite entre la profunda conexión entre las personas y el completo distanciamiento es mínimo; el límite entre el Amor y el Odio es así y es casi imposible conocerlo con exactitud. En ese momento el Amor para mí era sencillo, complicado, comprensible e incomprensible, hermoso y doloroso. Ya creía que me estaba enamorando. Entonces volví en mí y vi que la chica de hermosas facciones, de blusa entre verde y celeste, ya se alejaba lejos lejos y quizás nunca la volvería a ver. El Amor ya no existía, se lo había llevado aquel ser etéreo de forma femenina... como si esto no me hubiese pasado mil setecientas veces antes. Para mis adentros, con una sonrisa en la cara, me maldije y seguí dibujando.

lunes, abril 16, 2007

Sobre las religiones II

Me enerva la malinterpretación que suelen dar los cristianos a la intención filosófica de intentar explicar todo. Parece ser que su teología es, para ellos, única fuente de conocimientos disponible, y todo aquello que no se atenga a ella es demoníaco; una amenaza para su raza de crédulos.
Sí, definitivamente será una amenaza. Cuando se mantiene la cabeza cerrada durante mucho tiempo, el atisbar la mínima perspectiva de un mundo mayor, más amplio, será la cosa más aterradora y, aun así, a pesar de sus prédicas no se atreven a mirar.
El párroco se postra frente a la multitud de viejas cluecas con su frente bañada en sudor, cada tanto se pasa amablemente —¿lo haría de otra forma?— un paño por la cara, secándose el sudor. Gesticula con vehemencia clerical y articula unas palabras tan estudiadas y tan conocidas que debe hacer uso de toda su voz para que la vieja del fondo escuche. Pero, ¿qué es lo que el cura está diciendo?
—¡Oh, nos cruzamos con muchas piedras, muchas dificultades, muchas tentaciones en nuestro camino!, ¿no es así?, ¡nos enfrentamos al demonio a cada paso, le damos la espalda con dificultad y avanzamos otro paso hacia Dios! ¡Porque Dios es bueno! ¡Dios, el Señor, nos guía y nos lleva a su Reino! ¡Dios nos quiere!...
Así habla el hombre estacado a su cruz particular. Pero, ¿si el camino más difícil es el que lleva al Cielo, como suelen decir, por qué no pueden dar ese paso, por qué no pueden enfrentar sus creencias más arraigadas? A mi parecer ese sería el paso supremo hacia Dios. Animarse a enfrentar los miedos más profundos: ¿y si no hay Dios?

Advenimiento de la Incertidumbre

La mayor parte del tiempo soy un tipo taciturno, meditabundo, callado como de muerte, pero cuando una cuestión, por lo general de incomprensión por parte de los otros, me excita la conciencia, termino monologueando de forma tan vivaz que llego a asustarme al oírme cada tanto. Por lo general uso de excusa a ese oyente para satisfacer mis ansias de exteriorizar mi razonamiento, silencioso incluso para mí. Muchas veces, al hablar, me encuentro diciendo cosas que jamás creí pensar, como si otro yo me dictara las palabras. Por lo general ese otro yo es más inteligente que el yo consciente y me asombra su frío razonamiento porque no solo es frío sino que también es caluroso, apasionado, y, a veces, realmente hermoso. Con esto no pretendo exaltar mis cualidades. No. Quizás pretenda ser una especie de súbdito del inconsciente, pues tantas satisfacciones me trajo. De todas formas no creo ni pretendo que éste me domine por completo. Supongo que detrás de esa falta de dejadez, de arrojo a la suerte del inconsciente, se oculta un miedo inconfesado (inconfesable) por el advenimiento de la incertidumbre.

Diskette

La diskettera de esta puta máquina no funca. Me pregunto cuándo la van a arreglar...

lunes, abril 09, 2007

Sobre las Pseudociencias (Carta no publicada)

Cierta vez, en la revista Ñ, se generó un debate en torno a las opiniones de Mario Bunge que trataba a la psicología como una pseudociencia y no como una verdadera ciencia. Todos los "intelectualitos" escribían tonterías ofuscados con respecto a la humilde opinión del señor Bunge. Mi respuesta a ese comportamiento fue una sincera carta que, a causa de su carácter de sinceridad (y extensión), obviamente, jamás fue publicada.

SOBRE LAS PSEUDOCIENCIAS
(Breve refutación de las ciencias)
por.
Facundo Ezequiel

Gente de Eñe (lo pongo así porque se me dificulta decir Ñ, estando esta letra inconexa a una vocal):
He sentido una grata sorpresa al ver que se disputaba, casi infantilmente, en vuestro correo de lectores, el punto de vista del señor Bunge ante lo que, un poco graciosamente, denominó pseudociencias. Está claro que un punto de vista (cualquiera), llevado con vehemencia hasta las últimas instancias del razonamiento lógico, es irrefutable (tengo la seguridad de que todo contiene tanta verdad como tanta mentira, dependiendo de quien lo mira). Es irrefutable por lo mismo que es irrefutable nuestro carácter innato, es decir, nuestra personalidad, nuestra peculiar forma de ver el mundo, la "vida".
Conocemos los hechos, los fenómenos, lo que la ciencia hace es un proceso deshilvanante, regresivo, sobre estos fenómenos, intentando averiguar las causas generadoras de los mismos; un verdadero acto detectivesco, muchas veces fundado sobre falsas pistas, sobre débiles cimientos, incapaces de sostener los hechos que deberían sostener, es decir, fundado sobre -quizás les parezca arbitrario- meras suposiciones. La psicología me parece que fue el principal blanco de los "pseudoataques" de Mario (creo, a esta altura, estamos en confianza) porque es la pseudociencia más sencilla de tirar abajo, por el simple hecho de estar basada, un poco bastante, en la soberbia de un hombre que cree "descifrar" a otro hombre -o incluso a él mismo- por su historia personal, sus recuerdos, etc. Esta soberbia es convertida en ciencia, quién sabe, tal vez por la incapacidad de ver más allá de lo acontecido, que muchas veces no es lo ocurrido en nuestro "mundo personal", en lo cognitivo; nunca será exacta, como nunca lo será nada de lo que requiera una interpretación afrontada desde la inteligencia, que nunca es igual en todos y, lo que es peor, si nos limitamos a una inteligencia (sea, metódicamente hablando, la de Freud, Lacan, Jung o quien sea) estamos eliminando la nuestra, siguiendo la arbitrariedad del pensamiento ajeno. No quiero dañar susceptibilidades, ni adhiero a la opinión de nadie, pero me parece que la psicología no es lo que se pretende, no es el desentrañamiento del alma, al menos no es un método infalible, y me parece que nunca lo será; el ser humano está lejos de aceptar que hay un poco de ridículo en el deseo de obtener ciertas respuestas, bah, en el hecho de ciertas preguntas... No tiene sentido decir que la tierra gira alrededor del sol cuando la tierra gira alrededor del sol. Las cosas son como son.

Me disculpo sinceramente por mi peculiar forma de pensar.
Atentamente, su lector:
Facundo Ezequiel
(tel. 4651-****)

P.D.: Lo que me parecía merecer aclaración era el hecho de que TODA ciencia es (TODO razonamiento lógico, metódico, deviene en) una pseudociencia, si es que decimos que ciencia es un "modo de conocimiento metódico que aspira a formular, de manera rigurosa, las leyes por medio de las cuales se rigen los fenómenos" (según el diccionario). Me parece que la aparente certeza con la que los métodos científicos se han manejado es un tanto relativa, ¿o acaso no se adaptan las ciencias, no evolucionan, según nuevos conocimientos, invalidando a veces conceptos anteriores considerados reales, innegables, por esas mismas ciencias? Después de todo siempre hallaremos un nuevo acercamiento ante cualquier cosa, por más mínima, intranscendental e insignificante que sea, eso, si la miramos un buen rato.
P.D.2: De ser esta carta publicada siéntanse libres de cortar donde quieran (imagino querrán cortar todo en pequeños pedazos y dárselo a los perros, pero... ah... las maravillas del e-mail), pues el pensamiento expuesto es, por su naturaleza, auto-refutado, por lo que la existencia de sus (anti?) ideas siendo de una regular inutilidad, serán, consecuentemente, dispensables. (No llego al extremo de decir impublicables ya que he visto en su revista numerosos artículos, cartas y columnas con una sospechosa cualidad "ilegible" —o de inmerecida lectura).

Cuento y robo

Por. Facundo Ezequiel

Estaba tan empedo que no podía lavarme la cara; el jabón se me caía de las manos. Sin embargo era uno de esos pedos sobrios en los que casi no reconocés tu cara en el espejo y te pinta por escupir barbaridades a las mujeres que te parecen atractivas. La sinceridad ante todo. Te partiría la boca de un pijazo, diría un gran poeta.
Salí del baño y le pedí una hamburguesa completa y otra cerveza. Me quedé esperando en el mismo lugar. Cuando empezaba a bajonearme el tipo puso la hamburguesa y la cerveza sobre el mostrador y me cobró. Felizmente me fui a mi mesa. Comí y tomé hasta que empecé a pensar en lo deprimente que era comer en un lugar donde el suelo es de piedra, de piedras sueltas, como de plaza de estacionamiento de complejo deportivo cubierto por mediasombra. Pero mi amigo que me acompañaba no me dio tiempo de deprimirme mientras me preguntaba por las razones de mi último relato.
—¿Por qué es el protagonista un comunista hipócrita? —me preguntó con cierta desconfianza; quizás sintiéndose aludido.
—Por ninguna razón en particular.
—¿Por qué su hermano es taxista? —volvió a preguntar.
—Pura inspiración divina —le volví a contestar.
—¿Y por qué...? —empezó a preguntar.
—Porque se me cantó las santísimas pelotas —dije yo muy calmado—. Porque era lo más sensato y era lo que me parecía que causaría el mayor efecto emocional en los lectores, aunque fuesen solo dos: vos y el Turco.
Se calló.
Terminé de comer y de tomar y sin pedir el consentimiento de mi amiguito rojo me levanté, me fui al bar de enfrente, donde la bebida era más barata y las mujeres gratis.
Entré como entraban en los grandes westerns los salvajes protagonistas. Pegué una ojeada panorámica y vi lo desastroso del lugar, y lo asesino de las minifaldas. Casi me acabo encima.
Hice unos pasos al estilo John Wayne y pegué una mirada a la forma de Clint Eastwood al tipo de la barra.
—Una cerveza —dije—... en un vaso sucio.
El tipo no entendió el chiste y se me quedó mirando. Le hice una sonrisa para que entendiera que se trataba de una broma pero creo que entendió cualquier cosa porque la cerveza me la dio de mala gana. Así que de mala gana le di mi plata también.
Contagiado por la energía del momento, así, como con mala gana, me acerqué a la mina más buena y que parecía estar más sola en ese lugar.
—Que música de mierda, ¿no? —dije, haciendo referencia a la música que sonaba en el tocadiscos de un peso los dos temas.
—La puse yo —me contestó, mirándome con cara de "forro andá a cagar". Me eché a reír a carcajadas como un loco. Ella tampoco entendió el chiste y me miró con cara de culo.
—No hay razón para enojarse, nena —dije yo sin mirarla, mientras sacaba de mi campera un atado de cigarrillos a lo Humphrey Bogart y me prendía uno. Le ofrecí uno. Ella aceptó. Por lo visto no tenía tan mal sentido del humor. Ya estaba servida.
—Me hacés acordar a alguien —agregué.
—Probablemente a la Madre Teresa de Calcuta, ¿no?, me lo dicen seguido —dijo ella.
Yo me sorprendí por su broma y me reí a carcajadas que no pude aguantar, echándole todo el humo que había tragado en la cara. Ella entrecerró los ojos y esbozó una leve sonrisa. Era una sonrisa aprobatoria.
—Me vas a decir tu nombre —pregunté.
—No antes de escuchar el tuyo —me dijo ella.
Ahí fue que noté que la guacha echaba fuego.
—Facundo —respondí con orgullo no correspondido.
—Ludmila —dijo con gracia divina.
—Un nombre digno de una princesa...
—O de alguien que tiene hambres.
—¿Hambres? Mmm... ¿Tengo yo el alimento necesario?
—Puede ser...
—¿Y cómo podemos averiguarlo?
—Seguime... —Ella sonrió y con su forma de andar tan femenina me guió probablemente a una trampa donde me robarían hasta los zapatos. Pero una mujer así bien vale el riesgo irreflexivo.
La seguí sin preguntar por varias calles oscuras y faltas de estética urbana contemporánea. Llegamos al final a un chalet venido a menos en el que la pintura caída era lo que en mejor estado estaba. El jardín delantero era una mierda con yuyos de un metro de alto y el frente estaba comido por la humedad que ennegrecía todo. Al parecer era una especie de casa tomada. La seguí dentro y subimos unas escaleras hasta el piso superior donde un pasillo dejaba ver cuatro puertas. Entramos en la última de la derecha donde había solo un colchón viejo, sucio y húmedo. Ella se empezó a sacar la ropa. Esperé hasta que quedara con la parte de arriba desnuda al menos para empezar a sacarme la mía; al menos para poder ver esas tetas gloriosas; eran tetas dignas de enciclopedia. Rápidamente me saqué la campera y la remera. Ella ya se estaba sacando el pantalón y yo ya la tenía más dura que una piedra; en cuanto me desabrochara el jean saltaría mi enhiento amiguito a saludar.
—Esperá —me dijo ella al verme a punto de desabrocharme el pantalón—. Esta parte me gusta hacerla a mí.
La pija se me puso todavía más dura. Estaba a punto de explotar. La muy puta se puso de rodillas frente a mí e hizo lo que yo estaba a punto de hacer: me desabrochó el pantalón, me lo bajó y dejó al descubierto mi pulsante verga. Ella la agarró con una mano y con la otra me agarró por las pelotas, creo que la sorpresa fue lo que me impidió acabar al instante. Me la sacudía con la mano y con la boca me la chupaba con furia, como si de eso dependiera su vida. Y pensé: «quizás de eso sí dependa su vida...».
Hizó a un lado la bombacha, sin siquiera sacársela, y manipulando mi porongo se lo metió con todo el cariño del mundo. Los dos empezamos a bombear desesperadamente como dos marineros que se hunden en medio del mar. Transpiré la gota gorda mientras intentaba hacerla acabar. Finalmente se vino y yo me rendí a ese pequeño vacío blanco.
Cuando estaba dispuesto a vestirme nuevamente, dos tipos negros, feos, del tipo muscular heladera, entraron a la habitación y en un abrir y cerrar de ojos me dejaron en bolas (es un decir, puesto que ya estaba en bolas); me robaron absolutamente todo lo que tenía. Me cagaron a trompadas, por las dudas, supongo, y así como vinieron se fueron pero con mis cosas. La puta traicionera se cambió rápidamente.
—Estuviste bien..., perdón; quizás en otra ocasión será... —me dijo ella mientras se iba con su lindo culo tambaleando. Yo sonreí para ella y ella para mí; tenía la esperanza de encontrarnos en una situación más propicia, más adelante... pero lo que era entonces... Me tiré a descanzar; más bien, me desmayé.
Otro día sería.

martes, abril 03, 2007

Verdad y Estética

Sabemos muchas cosas; sabemos que la fuerza gravitacional es la que nos mantiene con los pies sobre la tierra a pesar de estar girando a una velocidad que podría considerarse vertiginosa, haciendo caso omiso a otro hecho que conocemos: la fuerza centrífuga. Sin embargo, las contradicciones, o aparentes contradicciones, son perfectamente explicables a través de la lógica; de hecho, todos los conocimientos adquiridos de forma no inmediata, es decir, que no adquirimos a través de los sentidos, son formas de la lógica; son formas de intentar explicar ciertos fenómenos sensibles para que tengan perfecto sentido -valga la redundancia- ante nuestras mentes.
La Tierra es plana y es el centro del Universo; el Cielo y en Infierno se disputan este plano estando el uno arriba y el otro abajo respectivamente; eso, mientras la lógica de las teorías teológicas estén en boga. Hoy en día el poder de la Iglesia se ha divergido y no rige de forma totalitaria las ciencias como fuera en la sociedad de antaño. La sociedad actual ha dejado de ver la explicación lógica de la Iglesia como un hecho concreto sino que ha pasado a verla como una representación poética del mundo que conocemos (o de la forma que lo conocemos). Sin embargo, de vez en cuando, la desesperación de la Iglesia es tal que aún se aferran a ciertas ideas que, de acuerdo con los avances lógicos actuales, podrían ser vistas como signos de idiotez, de locura o de decadencia (quizás los tres juntos).La lógica actual está regida por la ciencia; quizás una forma menos hipócrita de afrontar el mundo, puesto que acepta las antítesis y las síntesis; una forma menos conflictiva de afrontar las diferentes visiones del mundo y conciliarlas de manera que nos aseguremos un equilibrio mayor entre los individuos y/o grupos ideológicos varios.
Una persona que hoy en día persiga los ideales Nazi no podría ser coherente en su discurso si se empecinara en hablar de una Raza Superior o Raza Aria, al menos no si se considera un individuo de razón lógica. Claro que ningún ser humano, ni un solo individuo de la raza humana podría ser considerado en su totalidad como un ser de naturaleza lógica. Todos nos regimos en última instancia por una irracionalidad totalmente injustificada basada en un personal sentido de la estética que condicionará a grandes rasgos lo que aceptemos o no como Verdadero. El nacionalista siente bello un pedazo delimitado de tierra; el anti semita se siente amenazado por la fealdad que siente en la avaricia caricaturesca de los judíos; el mártir encuentra la Belleza en el supuesto sacrificio por su raza o sus creencias religiosas; el artista aspira a crear una obra que canalice todo aquello que siente sublime. Ahora me gustaría que me digan realmente; ¿cuál es el factor común de todos estos individuos? Pues, simplemente el sentimiento, la percepción de lo bello, aunque cada uno muy probablemente, discutiendo este sentimiento compartido, se encuentren en un conflicto enorme, dada la escala de valores que cada uno de estos sujetos otorga a sus acciones, palabras o pensamientos y que es gobernada únicamente por los elementos que percibe como bellos, por el deseo de conservación de ellos. Claro que es obvio suponer que no son los meros objetos los que hacen al individuo delirar de algarabía en su interior, los que causan ese deseo de gritar de felicidad, sino que la Belleza misma es lo que provoca ese sentimiento, el mismísimo ideal de Belleza lo causa. Y definir ese ideal de Belleza sería la tarea más imposible -y quizás pretenciosa- de realizar en un tratado tan breve como éste. Así que, debido al carácter abstracto de la misma, y de la extensa pesadez que implicaría en este momento realizar el profundo viaje interior que la explicara, dejo esta tarea inconclusa, esperando que alguien más la explique por mí o que sea comprendida a través del monólogo o que, en un futuro no muy lejano, simplemente se me ocurra concluir este tratado, confluyendo todas las palabras y construcciones verbales que, según la más pura lógica, expliquen la Belleza.

jueves, marzo 29, 2007

La carta de amor

En el breve trabajo que desempeñé en las oficinas del correo solía encontrarme, una vez cada tanto, una que otra carta sin un destinatario o remitente aclarados en el sobre correctamente; en mis tiempos libres me entretenía leyéndolas. Una de esas cartas un tanto extrañas, como la gente misma, es la que transcribo debajo.
Querido Pastelito:
Sé que esta carta te llegará con cierto sabor amargo, pero no creas que fue mi intención enviártela luego de mi partida, pero fue así como sucedió, después de todo, ni siquiera pensaba enviártela, así que puedes estar agradecida; aunque, pensándolo mejor, quizás ni siquiera te llegue esta carta y me esté molestando en escribir sin una verdadera razón, pues este maldito correo ha perdido la mayor parte de mi correspondencia a través de los años.
Mi Terroncito de Azúcar; ¿cuántas veces has endulzado mis tragos amargos? ¿cuántas veces me has hecho creer que no valía la pena preocuparse? ¿cuántas veces me he levantado de nuestro lecho a hurtadillas mientras aún dormías para hundirme en otros brazos? Mis dedos no me son suficientes, incluso teniendo en cuenta los de los pies, pero no seamos demasiado inocentes; ambos sabíamos que llegaría el día en el que mi café, demasiado turbio, no admitiría más tu dulzor y que acabarías, ya no blanca como antaño, sino manchada por mí, decantada en la base de la taza que nos contenía a ambos cuando combinábamos nuestros gustos tan bien...
Mi Mielcita del alma; no creas que estoy feliz por mi decisión, pero tampoco es que haya tenido muchas opciones: mi doctor me dijo que tenía algo así como mucha glucosa en la sangre, que ya no podía seguir viéndote si quería vivir, y enfrentémonos a la realidad; en verdad te quiero y todo eso... pero, bueno... no es que realmente me interese morir, tampoco, ¿no? He visto a muchos valientes padecer de este mal que te acabo de contar y, debo decirte, no es nada hermoso ver cómo estos tipos grandotes se arrastran por el suelo y lloran como niñas; incluso he llegado a oír el caso de uno que lloraba con telenovelas... Lo siento con toda mi alma, pero sé que encontrarás a alguien que pueda hacerte feliz por el resto de tus días. ¡Ah! Y por cierto, acerca de eso; debes apurarte. ¿Te acuerdas que mi médico y tu médico son la misma persona?, bueno, pues, tu médico me dijo que tenías una enfermedad terminal, cáncer, o algo por el estilo (espero que si esta carta te llega, que te llegue antes del 21, porque, bueno, de todas formas, luego no creo que estés "disponible"), así que... apúrate con la búsqueda, ¡suerte!

Con amor,Tu querido Licorcito de Crema


P.D.: ¿Crees que será posible que tu madre me mande algunas de sus estupendas masas caseras? Mi dirección por el momento está en el sobre; haz que las envíe por FedEx que hacen que lleguen tus cosas incluso si han naufragado a una isla desierta. Si no te envío yo mismo esta carta por FedEx es porque ya no tenía un centavo, pero piensa que me tuve que costear el viaje y el hospedaje, así que nada de reproches y envía las malditas masas.
P.D.2: Perdón por maldecir, mi Chocolatito, pero es que estoy algo nervioso y apenas me alcanza el dinero como para apostarle a los caballos una vez más y Tiro Loco me hizo perder como $200, así que, si también puedes enviar algo de dinero... te agradecería.
P.D.3: Ah... no es por nada, ¿no? Pero, por casualidad, ¿dónde vivía tu prima, la rubia, pechugona, esa que vino para las navidades pasadas, la que se había separado recientemente? Es que pensé que tenía el deber de hacerle saber que... bueno que... y también disculparme si no fui muy amable la última vez, pero es que estaba preocupado porque se me estaba muriendo el cactus de una extraña enfermedad. ¿No serías capaz de pensar otra cosa, no?

martes, marzo 20, 2007

Ö▼♂´

It´s been a while since I wrote for the last time in this f´ing blog. I know I´m writing in english and I really don´t give a shit if someone could or couldn´t read me, after all, this is what is all about: giving a shit to everything we survive our disgraces like if we´d buried ourselves in a bunker of ignorance and we´ll, if we do everything right, after a while, emerge from the darkest of the darkests forest of the mind —take that, edo—, and we´ll shout from our assholes like mules in heat and we´ll demand a glass of steamy semen from our Lords whose arse in Heavens, like once a poet said in a great recorded concert. Perhaps I´m crazy; wouldn´t you believe it?

viernes, marzo 09, 2007

Percepciones: realidad e imparcialidad reconciliadora y negativa

A veces creo que soy demasiado condescendiente conmigo mismo y paso por alto la aparente irracionalidad de mis pensamientos, la completa falta de relación entre ellos, y no sé hasta que punto esto afecta mis capacidades de percibir la realidad, tema jodido de por sí, puesto que la realidad, precisamente, se atiene a nuestras percepciones, a nuestros sentidos, y al tener grandes contradicciones, encontronazos importantes en una misma línea perceptiva de las cosas, casi se podría decir que se está anulando la realidad en sí, se está negando a sí misma al verse partida por dos puntos opuestos, aunque, de nuevo, si la realidad es lo que percibimos, nuestra realidad es, entonces, única e irrepetible en cada individuo, por lo que, a decir verdad, en mi caso, serían múltiples realidades, o una realidad fluctuante.
¿Pero estas múltiples realidades, o realidad fluctuante, entonces podrían crear en el individuo la confusión, o es la confusión la causa de estas múltiples realidades? Por mi parte creo que más que una desventaja, poder ver las cosas desde un ángulo diametralmente opuesto, con la suficiente astucia por parte del individuo afectado, podría, más que anular ambos puntos opuestos, conciliarlos en un tercer punto intermedio, claro que podría crear, a su vez, una total indiferencia ante ambos puntos y crear una imparcialidad que estaría mal vista en un mundo combativo como es el mundo humano.
El carácter flemático de los individuos que sufren (por qué no usar esa palabra) de una realidad fluctuante puede llegar a ser molesto e incómodo para las personas de realidad simple que intentan comprender los actos de éstos, puesto que se caracterizan por su constante cambio de parecer, incluso en los aspectos más banales de lo cotidiano, no pueden seguir el paso a sus pensamientos aparentemente erráticos y crea una desazón en ambos individuos: en el de realidad simple y en el de realidad fluctuante; el primero por sentir que es incapaz de comprender al segundo (a veces causando la falsa impresión de que se encuentra ante un "genio"), y éste, por sentirse incomprendido, por esa razón los individuos de realidad fluctuante se encuentran mejor, por lo general, con los de su propia clase.
Es extraño cómo estos seres, sedentarios en apariencia, pueden presentar un movimiento psíquico casi frenético, difícil de comprender si no nos retiramos un poco hacia atrás a ver el cuadro completo. Así que nos retiramos hacia atrás. ¿Qué es lo que vemos? Lo que vemos es a un ser humano de exuberante presencia, no diferente a cualquier otro ser humano, quizás un poco más exagerado en ciertos aspectos que, por lo ordinario de éstos, pasan desapercibidos en los otros, pero en éste, al verse exaltados de forma tan prodigiosa, pueden maravillar a muchos otros de realidad simple (o también de realidad fluctuante) que ven en esta exuberancia algo tremendamente sensual, puesto que están viendo algo que ellos mismos poseen pero que se encuentra en un sector más oscuro, más oculto de su persona, y la visión de estas nuevas realidades, el impacto que les provocan, pueden tocar puntos reprimidos de su ser y provocar un rechazo violento, o, por el contrario, puede provocar devoción enfermiza por seres entregados por completo a la visión de una nueva realidad "verdadera" y, quién sabe, quizás pueda lograr suficientes adeptos y crear una nueva religión.

martes, marzo 06, 2007

Donde la mente nos guía en silencio

Mayúsculas minúsculas las representaciones de aguas vivas en las vegas donde mueren las polillas de indigestión por sobresosis de bolsillos vacíos y de almas rotas Me voy despacio a un lugar lejano donde la gente es pobre donde los ríos son pocos y la sal es mucha donde el mar es lejano como el mismo lugar donde la arista de los triángulos se define por las lágrimas apostadas en transatlánticos varados donde la gente es mucha donde las almas son olvidadas y perdonadas las rápidas delegaciones de la cabina uno a la dos y de la dos a la cuatro donde la burocracia es perfecta y forma un círculo eterno donde las gónadas producen células minúsculas que no sirven para encender un fósforo donde la comida es barata y siempre se sirve fría donde los ovarios y los loros conviven felices donde los perros y los gatos se reúnen en bacanales donde los cerros son ventanas a una existencia menguada donde las manos son armas en mentes ajenas donde mis pies me llevan a donde más quiera donde los padres se olvidan de traerte comida donde morís de inanición si tu prima te toca las gomas donde se prende fuego todo aquello que tocas donde todo se permite si pedís permiso donde todos se quedan donde todos se quejan de que todo es como es donde es porque es y es así Pánico y locura y metrónomos de ira retrotraen la energía que es la misma que emplean tanto al ir como al venir y vienen con tanta fuerza que se creería que les gusta como a los perros lamer como a las locas coger como a los cactos el agua como y no me lleno y sigo comiendo y el que come es marica y el que la pone es el rey de los maricones vale decir que nadie se ofrece para ser víctima de los pensamientos correspondientes al legajo nº 2 del documento legal del caso 254365/07 "pete contra pene et al." donde se alega claramente en respuesta a una declaración del abogado del diablo que dice "nonono yo pienso que eso pueda ser jamás así pues yo jamás me desnudé eso es indecente" personalmente creo que el presidente tiene algo sospechoso no me gusta como mira al periodismo ese ojo perverso torcido me pone la piel de gallina y su pronunciación se me hace aún más sospechosa con sus "shs" y sus "clshs" tan incomprensible que pareciera que se excusa de su labor de imagen del terrorismo internacional yo no puedo creer que shakespeare tuviese que aguantar lo que yo todo me parece sumamente ofensivo no dejan a un esteta vivir entre la belleza pero las muchachas en la calle me hacen pensar que me contradigo cada una de las palabras que digo Me duele pensar y sigo pensando soy un masoquista de la ptsm mdr q m pr tal vez pueda llegar a hacer un trato fáustico con no sé el vecino de enfrente y me deje usar su baño

martes, febrero 27, 2007

Viaje

¿Cómo puede afectar a un hombre el viaje de unos cuantos kilómetros teniendo consciencia que las distancias no son nada, lo mismo que el tiempo que dura dicho viaje, la estancia en aquella tierra no muy lejana y el retorno inevitable luego de poco más de veinticuatro revoluciones de aquel aparatejo que parece gobernar nuestras acciones? Si las distancias y el tiempo, ambas imposibles de precisar a través de nuestros sentidos, no son quienes afectan al hombre, deberá ser, entonces, lo que este hombre ve, oye, piensa y siente al atravesar esas distancias, al dejarse degenerar por el paso del tiempo. Y el tiempo, impasible, parece ser siempre el mismo sin dar muestras de modificar su arrastre senoidal, su extensa curva que nos muestra sus suaves y abruptos cambios de velocidad impíamente; somos nosotros quienes perdemos el rastro de aquél y despertamos un día pensando qué fue del que éramos. Bueno, pues, el que éramos es ahora esto, este ser que ahora se pregunta qué somos en el mundo si apenas nuestra consciencia es capaz de ser coherente consigo misma en breves ciclos que desaprovechamos para cuestionar lo imposible; nos zambullimos hacia dentro de nosotros mismos buscando los límites de nuestra consciencia, la orilla de nuestros pensamientos cuando en verdad deberíamos estar buscando el centro, la causa de nuestra búsqueda de las barreras, del constante elaborar de límites artificiales.
¿Cómo puede afectar a un hombre un viaje? Es difícil saber, pero sabremos que poco o nada si ese viaje es a la costa, donde infinidad de hermosas muchachas se pasean casi desnudas modelando sus esbeltos cuerpos para los extasiados machos que no hacen más que cacarear como gallos, demostrando que son los más apropiados para la reproducción. Yo hice un viaje, un viaje a la costa que duró lo que tarda en arder un cuerpo, y ardí en cuerpo y alma. Soy humano e hice un viaje al centro de la humanidad reducida a su esencia. Hice un viaje a la animalidad ida y vuelta.

sábado, febrero 17, 2007

Poesía IV

Hay unos pocos temas que parecen obsesionarme de una manera cuasi fanática y ante los cuales me entrego con cierto vano desenfreno. Antes había puesto algunos poemas de mi construcción, la cual es menos arquitectónica que orgánica (siento cierto temor a la perfección, aunque no lo creo injustificado), pero no recuerdo si esta temática en particular la traté. De todas formas creo que merece aclaración el hecho de que no tengo idea de como se puede tabular correctamente en este Blogger que parece odiar las sangrías, así que ciertos espacios que provocaban algunas cesuras en el ritmo de lectura fueron reemplazados por signos que podrían provocar pausas similares, eso es lo que tengo para decir en mi defensa... Y acá va el poema en cuestión.


DE LO INTANGIBLE
por. Facundo Ezequiel

Rescatemos de la memoria
todas aquellas emociones que dejan
dibujar en nuestros pálidos rostros
una sonrisa

olvidemos que no somos lo que fuimos,
recordemos que no seremos jamás
y pensemos que todo lo que vemos
no es más

deberíamos estar más que contentos,
deberíamos estar chochos,
pues pronto saldremos del círculo
y pisaremos la realidad

si hiciéramos un poco de trabajo,
aunque no sea euxhaustivo,
en el futuro
(aún empañado)
hallaríamos huellas
que nos mostrarían el vago significar
del concepto de
»ser
»felicidad
»estar
...

sábado, febrero 10, 2007

Facundo Ezequiel dijo...

Revisando algunos archivos encontré una respuesta que le hice a una muchacha chilena, Franky, cuando sentí que sus comentarios comenzaban a ser algo "molestos". Aunque largo, me parece interesante. Y así comienza:


Facundo Ezequiel dijo...

Intuyo que he ofendido su sensibilidad, puesto que cada respuesta que me envía (las cuales agradezco) ha demostrado cierta tolerancia decadente para con mis humildes pensamientos con respecto a sus mensajes anteriores. Con esto lo que quiero decir es que si dibujamos un gráfico con sus correspondientes comentarios a lo largo de una línea temporal, notaremos que los comentarios poco halagüeños vienen en creciente proporción inversa a la cantidad de comentarios de crítica constructiva que encontraremos en los susodichos mensajes. No quiero, al decir esto, crear la falsa ilusión de estar criticándola, porque no es así; vuestra majestad comprenderá que lo único que digo es que, si realmente dibujamos el gráfico mencionado, la línea de los comentarios poco halagüeños irá tan alto que se saldrá del gráfico. Apuesto que al decir la estupidez anterior (si me permite utilizar la palabra, o es que está reservada sólo para usted), visualizó una respuesta para mi aún no agotado mensaje, donde incluiría una detallada explicación de por qué los machos de la raza humana, además de ser inferiores a las hembras, no deberían de poder expresarse a través de métodos comunicativos superiores como el habla y la escritura, los cuales sólo deberían estar vedados para las hembras en casos sumamente excepcionales; sería peligroso que un homo sapiens macho pudiese expresar sus penosos e infantiles sentimientos puesto que podría ser oído.Lamento no ser un adulto completamente desarrollado como usted señorita, y ser simplemente un púber, como usted tan "ingeniosamente" me describió. Lamento, también, ser un ególatra que no hace nada más que criticar lo que le parece equivocado por no coincidir con su opinión, así como lamento no ser el único que sufre en esta tierra.
Apostaría todos mis pelos del culo a que, en cada respuesta que me envía, no hace más que describir su propia paquidermia cuando quiere describir la mía. Perdóneme si la ofendo con mi lenguaje de ser humano inferior, pero no todos logramos tan magistralmente, como lo hace usted, manejar nuestro comportamiento; supongo que soy un simple animal y me encontraría perfecto (aint it too much a word?) atado a una estaca en su patio trasero, pero sólo si eso la hace sentir mejor.
Pero quizás esté siendo demasiado duro y la juzgo demasiado pronto. ¿Sería confortante para usted si me limito a la imitación de métodos expresivos y utilizo los suyos? Quizás así sea digno de usted.
Expresaré mis sentimientos a través de las palabras de alguien más, que me entiende mejor que yo mismo.

De chiquilín te miraba de afuera,
como a esas cosas que nunca se alcanzan,
La ñata contra el vidrioen un azul de frío,
que solo fue después viviendo
igual al mío.

Como una escuela de todas las cosas,
ya de muchacho me diste entre asombros
el cigarrillo,
la fe en mis sueños
y una esperanza de amor.

¿Cómo olvidarte en esta queja,
cafetín de Buenos Aires,
si sos lo único en la vida
que se pareció a mi vieja?

En tu mezcla milagrosa
de sabihondos y suicidas,
yo aprendí filosofía, dados, timba
y la poesía cruelde no pensar más en mí.

Me diste en oro un puñado de amigos,
que son los mismos que alientan mis horas,
José, el de la quimera;
Marcial, que aún cree y espera;
y el flaco Abel, que se nos fue,
pero aún me guía.

Sobre tus mesas que nunca preguntan
lloré una tarde el primer desengaño;
nací a las penas,bebí mis años
y me entregué sin luchar.

O quizás me equivoque en la lengua utilizada; ¿entendería mejor usted el inglés? Si es así, aquí le va:

Come gather 'round people wherever you roam
And admit that the waters around you have grown
And accept it that soon you'll be drenched to the bone
If your time to you is worth savin'
Then you better start swimmin' or you'll sink like a stone,
For the times, they are a changin'

Come writers and critics who prophecies with your pen
And keep your eyes wide the chance won't come again
And don't speak too soon for the wheel's still in spin
And there's no tellin' who that it's namin'
For the loser now will be later to win
For the times they are a-changin'

Come mothers and fathers throughout the land
And don't criticize what you don't understand
Your sons and your daughters are beyond your command
Your old road is rapidly agin'
Please get out of the new one if you can't lend a hand
For the times they are a-changin'

Come senators, congressmen please heed the call
Don't stand in the doorway, don't block up the hall
For he that gets hurt will be he who has stalled
There's a battle outside and it's ragin'
It'll soon shake your windows and rattle your walls
For the times they are a-changin'

The line it is drawn the curse it is cast
The slow one now will later be fast
As the present now will later be past
The order is rapidly fadin'
And the first one now will later be last
For the times they are a-changin'

O tal vez tenga algo en contra de la poesía misma y prefiera, no sé, a algún cantante pop, con moralejas melosas.

Young girl, don't cry
I'll be right here when you're world starts to fall
Young girl it's all right
Your tears will dry you'll soon be free to fly

When you're safe inside your room you tend to dream
Of a place where nothing's harder than it seems
No one ever wants or bothers to explain
Of the heartache life can bring and what it means

When there's no one else
Look inside yourself
Like your oldest friend
Just trust the voice within

Then you'll find your strength
That will guide your way
If you will learn to begin
To trust the voice within

Young girl don't hide
You'll never change if you just run away
Young girl just hold tight
And soon you're gonna see your brighter day

Now in a world where innocence is quickly claimed
it's so hard to stand your ground when you're so afraid
No one reaches out a hand for you to hold
When you're lost outside look inside to your soul

Life is a journey
It can take you anywhere you choose to go
As long as you're learning
You'll find all you'll ever need to know

Don't break it
You'll make it
just don't go forsaking yourself
You know exactly what you can do

No one can stop you
You know that I'm talking to you
When there's no one else
Look inside yourself

Like your oldest friend
Just trust the voice within
Then you'll find the strength
That will guide your way

You'll learn to begin
To trust the voice within
Young girl don't cry
I'll be right here when your world starts to fall
Oh yeah

Esos "oh yeah" me llegan cada vez...
¿Me estaré mostrando demasiado inquisitivo? Si en verdad le llega a molestar lo que digo me alegra, puesto que habremos comprobado a través de un método no muy científico que no estamos solos. Usted mal interpreta muchas veces las señales que el mundo le muestra; cuando usted creía que yo hablaba de la soledad que genera el egoísmo, yo hablaba de la incapacidad de comunicación que genera la abstracción del ser humano en un ambiente no muy propicio para la sinceridad. Y si esta frase le parece confusa, me parecería razonable, ya que, para comprenderla, debería especificar a que ambiente me refiero, aunque obviamente usted debe intuirlo. Hablo del artificio de la tecnología, que no hace más que pretender acercarnos con comunicaciones instantáneas a las antípodas de la tierra, que pretende generar emociones mostrando iconos gestuales, que reemplaza el contacto humano por la representación de éste. Este año, por ejemplo, se ha creado un sweater que posee varios sensores que captan una señal enviada a distancia por otra persona, entonces, unos transmisores especiales producen al receptor, poseedor de este simpático sweater, la sensación de ser abrazado. Verás entonces que, por más poeta que pretenda ser no hablo metáforas, sino, digamos, silogismos.
Para responderle a otro de sus comentarios no muy acertados, debo decirle que no pretendo ser original; eso sería una muestra de patetismo de mi parte y lamento mucho si usted siquiera lo intenta. Por otro lado, y aunque parezca una contradicción, todos somos originales en nuestra individualidad. Me gustaría ponerle aquí unos obvios ejemplos de esto último, pero me temo que sería un inútil gasto de energía, y, después de todo, confío en que tenga la capacidad inteligente suficiente como para poder comprender estas evidencias. ¿O será que usted existe sólo de la boca para afuera? ¡Qué altruista debe ser usted, que no le importan ni sus sufrires ni sus pensares!Sì, ya sè que le di rienda suelta a su criticismo, pero me parece que continùa malinterpretàndome.


Humildemente
Facundo Ezequiel

noviembre 20, 2006

Sobre las religiones I

Hay ciertos problemas que el ser humano, de tan arraigado que se siente en éstos, a causa de la antigüedad milenaria de dichos problemas, ve como irrelevantes o, quizás, como inherentes a la propia raza, razón por la cual se sienten vencidos ante ellos incluso antes de enfrentarlos. El principal de estos problemas, al que aludo aquí sin rodeos, es, por supuesto, la religión; problema que tenemos tan cerca de nuestros ojos que no logramos ver más que nebulosamente.
No estoy muy seguro de quién dijo la siguiente frase, pero debe de haber sido un tipo como Oscar Wilde, alguien que sabía ver las cosas y las exponía a la vista de todos con su particular y práctico sentido del humor: “La religión es el opio de las masas”, nada más acertado. La religión es un sedante de la inteligencia y de la razón y elimina a la lógica como si se tratara de una especie de virus infeccioso; de ningún hombre de religión pueden esperarse signos de buen pensar, pues el hombre religioso es defectuoso. La religión no hace más que ofrecer placer, conformismo, a cambio de obediencia, y la obediencia, para estos seres infectos, es placer, conformismo, facilismo. Por esta razón la religión es un círculo vicioso y tal vez indestructible, porque alimenta la ignorancia y al mismo tiempo se alimenta de ella, la religión ha aprendido, como las garrapatas, a alimentarse de la sangre del cuerpo huésped, enfermándolo.
Toda religión es un conjunto de promesas vanas que requieren un esfuerzo intelectual, un acto de fe, para que éstas se materialicen, es decir, requieren el consentimiento para el subsecuente engaño, además que necesitan, para acreditarse como verdaderas y originarias, declararse como las únicas y para tal meta eligen pruebas por demás imposibles de comprobar, atribuyéndose impulsos, deseos y sentimientos (todos intangibles e inexplicables sino a través de alegorías de muy poco rigor científico) como consecuencias divinas de tal o cual hecho mitológico, cosa que, a mi humilde parecer, no hace más que demostrar no sólo la inexistencia de sus dioses, sino el patetismo de quienes requieren de esos fantasmas de fe y esperanza para existir. Un dios que no sea supremo, que necesite ser comprobado, es decir, que no imprima en cada uno de sus actos y obras su innegable, irrefutable y evidente firma que lo identifique como tal, no merece ser llamado Dios. ¿Cómo podría siquiera existir la duda de que semejante ser exista si fuésemos la creación —la más lograda de hecho— de este Dios? Ahí debo de entrar en desacuerdo con un filósofo bastante conocido: Descartes. Descartes fue el del famoso cogito ergo sum: pienso, luego existo. Claro que expuesto así todo se ve muy lindo, pero en el momento en que Descartes dice que el hecho de que exista, de que esté pensando, es la evidencia de la existencia de un ser superior, es decir, de Dios, me parece que está cometiendo un grosso error; si el pensar me da a mí, por consecuencia, la existencia, estoy más bien diciendo que yo soy Dios, yo soy la consciencia antes de la existencia, yo soy el ente creador del ser, o mi consciencia lo será. Pero esa consciencia es lo que Descartes toma como evidencia de la existencia de Dios porque no ve la manera en que esta consciencia llega a ser antes de ser (es decir, cómo puede existir antes de ser percibida), y decide que la solución más sencilla, como tarde o temprano todo ilustre (bah, ni muy ilustre debe ser para ello) pensador frustrado concluye, es que Dios está detrás de la respuesta que nunca se alcanza; Dios es la materialización de todas nuestros anhelos que sabemos, de forma inconsciente, imposibles, como por ejemplo: la felicidad.

I´m down...

Escuchando a Edith Piaf estando en un momento de cierta, cómo decirlo... "bronca ebulliciente"; me siento en una especie de contradicción que alimenta mi fuego interior. Tengo la mandíbula apretada de tal forma que pienso que en cualquier momento se me van a astillar los dientes o se me van a hacer polvo. Ahora la cosa cambió a Charles Mingus (así es la lista de reproducción en mi PC) y me siento verdaderamente acompañado, puesto que recuerdo cierta declaración del mismo Mingus en la que decía que la bronca era lo que lo inspiraba a la hora de componer; ya me dan ganas de poder escribir música y así poder componer, aunque sea, una sola pieza de verdadera buena música que represente esta parte de mí que siento surgir desde la profundidad de mi pequeña alma. ¿No será esto demasiado para mí? Muchos sentimientos, tantas ideas, tantas expectativas, tantos miedos, tanta terquedad, tanto dolor, tanta tristeza, tanto amor desperdiciado, tanta vanidad, tanto vacío, tantos colores sin poder encontrar las formas en las cuales habitar, tanto hastío, tanta excitación sin enfoque... me deprime porque todas estas cosas son, para mí, potencial desperdiciado; todo simplemente porque no tengo idea (aún) de como utilizarlas. (ACÁ PODRÍAN PONER UNOS DOS PUNTOS Y VOLVER A ABRIR EL PARÉNTESIS, PARA QUIENES GUSTAN DEL MAL GUSTO DEL LENGUAJE DE INTERNET)

martes, febrero 06, 2007

Jaleo

Ay! Actualicé mi cuenta de blogger-google-comosea y no sé cuál es el sentido de tanto "jaleo"; malditos empresarios y sus movidas del ****, me tienen cansado, pero sólo porque en verdad no sabía qué escribir y esta entrada es una simple excusa.

It was the kind of laughter that you really don´t know if it´s a laughter or a sorrow ´till you look into the face of the one that´s laughin´. In this case it was a woman, A woman, if you know what I mean.

lunes, enero 29, 2007

Pregunta

¿No estaré estimando demasiado mis palabras? Me pregunto si alguien más que yo lee esta porquería de blog; ya ni mis amigos lo leen... Y eso que es gratis; quizás, si empezara a cobrar, parezca que puedo llegar a decir algo de más valor y me lean (o al menos me paguen).

Paréntesis

Estoy embotado, y esa palabra es horrible; estoy "blob" (sonido onomatopéyico que denota decaimiento y flaccidez emocional, además de confusión acuosa). Me encuentro (a decir verdad, no me encuentro, pero supongo que estoy, todos estamos, ¿no?, a pesar de lo que creamos, siempre estaremos) confundido, no sé si debo o si no debo (qué conveniente sería, siendo un jugador compulsivo -vitalmente hablando-), me parece que cada vez que me acuesto para descansar lo único que hago es abrir un paréntesis dentro de otro paréntesis y retrasar lo inevitable, aunque, ¿qué carajo voy a saber yo qué es lo inevitable?
(((Changos) Qué idiota, ni siquiera estoy seguro de que mi cerebro esté funcionando; pero eso es lo de menos, supongo, después de todo, solía creer que la capacidad mental de todos en general estaba disminuida desde hace muchos años y que el hecho de saberlo con certeza me titulaba como una especie de superhombre a lo Nietszche, pero me cago en Nietszche (o como mierda se escriba), me cago en los cristianitos, en los budistas, en los judíos, en los nazis de mierda, en los putos nihilistas, en los pro-guerra, en los pacifistas, en los burócratas, los tipos de barrio, en los malditos burgueses, en los políticos, en los idealistas, en los soñadores, en las azafatas de los vuelos internacionales (en las de los nacionales también), en Greenpeace, en los chimpancés metaleros, en los borrachos de las esquinas, en los genios precoces, en Mozart, en Proust, en Bukowski, en Bucay, en el otro boludito de los libros que se venden en todo el mundo que chorea como un hijo de puta creo que es brasilero, en los nacionalistas, en los antinacionalistas, en los anarquistas, en los comunistas, en los puritanos, en los conservadores, en los que pretenden un progreso basado en la industria, en los exiliados, en los muertos de las dictaduras, en los asesinos de las dictaduras, en las cárceles, en los policías, en las leyes, en los presidiarios, en las revistas semanales amarillistas, en los maricones y sus novias, en los diarios, en las televisiones, en los machos tangueros que lloriquean lágrimas de arrabal, en los pisos encerados, en las baldosas amarillentas con lomitas que invaden la ciudad de Buenos Aires, en Buenos Aires, en el mundo, en mí, en el mundo y en todo lo que me olvidé de poner (Changos))...)

lunes, enero 22, 2007

Ilusión y Desilusión

¿Cuál será el verdadero valor de la desilusión? ¿Deberíamos sucumbir ante ella o deberíamos enfrentarla hasta que se vea remplazada por un sentimiento de renovada ilusión? De niños sabemos que nuestras fantasías son tan reales que miramos a los adultos que nos las contradicen con cierta renuencia a sus palabras, eso porque no queremos vernos en la terrible situación que sería la hipotética desilusión de aquellas fantasías que en nuestra imaginación infantil casi vemos materializadas. Pero aquel desdén hacia la hipotética desilusión final es, en sí, la punta, por así decirlo, de la desilusión misma; la posibilidad latente de la desilución, podríamos decir, es el comienzo de la desilusión, una especie de morbosa fantasía que, por su calidad sentimental (intangible), sí podemos conseguir y con la cual nos topamos repetitivamente a lo largo de nuestra niñez, hasta que la monotonía de estas desiluciones deja de sorprendernos y crea en nosotros una costra que nos resguarda de futuras desiluciones, costra que, al conseguirla, nos da el título de adultos. Pero debajo de estas costras, creadas de capas de ilusiones muertas, somos todos aún esos seres extremadamente sensibles ante todo lo que afecta nuestras fantasías negativamente y, a pesar de que nos mostremos indiferentes ante nuevas desilusiones, deseamos que estas cesen, que le dejen el paso libre a nuestras fantasías.
El proceso que crea la costra es natural, alejarse de él sería alejarse de lo que se supone que deberíamos ser en el mundo natural, no hay que sentirse culpable ante el morboso deseo de la desilusión pues es un proceso necesario si lo que deseamos es asentar nuestra existencia en el mundo material, es decir, en el planeta tierra, de otra forma estaríamos dejando de lado todo lo que es real, todo a lo que se supone que debemos aferrarnos mientras vivamos. Cuando niños somos extremadamente sensibles y todo cuanto vemos y sentimos durante la niñez quedará impreso en nosotros de manera muy profunda, será una marca que no podremos quitar de nuestra piel, será la marca que nos identificará por el resto de nuestra existencia, tal como el metal al rojo vivo marca a las reses, las impresiones que tenemos de niños nos marcan a nosotros. Pero la niñez es una etapa y , como toda etapa, debe finalizar para darle lugar a la siguiente, cada una igual de importante, pero independiente de la anterior, necesariamente independiente. Digo necesariamente independiente porque una coexistencia de estas etapas sería, no imposible (al contrario, es muy posible, y hasta común hoy en día), pero sí incorrecto, sería un impedimento para la evolución personal. Si dejamos rasgos característicos de la niñez en nuestro carácter de adultos es porque hemos hecho un empecinado esfuerzo en la dirección equivocada, hemos debilitado la formación de la costra, nos hemos esforzado en evitar enfrentar el sufrimiento de la desilusión, sufrimiento relativamente fugaz, por la tonta creencia de que las fantasías nos provocarían más placer del que nos provocaría la creación de la costra, adormecedora de futuras desilusiones, entonces continuamos sufriendo a causa de nuestras ilusiones muertas que no hallan lugar de reposo al nosotros haberle quitado la posibilidad de descansar en la costra, y el dolor que las ilusiones muertas provocan es acumulativo, de la misma manera que se acumulan unas sobre otras para formar la costra adormecedora, si no les damos lugar a que éstas la formen, se acumularán unas sobre otras para provocar un pesar constante, un sentimiento de incorrección que inconscientemente nos aquejará y no nos dará respiro emocional, nos veremos desbordando emociones por no saber ubicarlas, nos encontraremos extrañados con nuestra misma presencia, sentiremos que no pertenecemos a este mundo sin saber por qué, lo cual, en parte, será cierto, ya que nuestro ser no estará preparado para la existencia material, sino que continuará con la sensibilidad de la niñez, nuestro organismo estará captando con la misma intensidad que cuando niños todas esas cosas que vemos y que sentimos, como si lo viéramos todo por primera vez, pero seremos incapaces de sostener el peso de tanta emocionalidad ya que no hemos creado la costra adormecedora y ese desencaje constante muy probablemente no nos deje funcionar correctamente en el mundo material adulto y hasta podría provocar la demencia en los organismos especialmente débiles.
Para finalizar este breve tratado me parece que debo aclarar ciertos aspectos de la ilusión o fantasía y de la necesidad de ésta. La ilusión ES necesaria, como ya hemos visto, es necesaria la fantasía para provocar la costra que nos conducirá a la madurez espiritual (palabra que uso por primera vez en este tratado pero que creo que ayudará a comprender en este preciso punto la idea que intento comunicar), pero si no tuviese otro fin más que el de crear la costra, dirán ustedes, la fantasía es más bien una disfunción del espíritu, ¿por qué razón crearíamos, entonces, este sentimiento con el cual deberemos luchar por el resto de nuestras vidas y nos provoca más dificultades que beneficios en el mundo material? Bueno, pues, si la ilusión tuviese la única función de crear la costra, sería cierto que provocaría más daño que bien, pero la fantasía NO debe ser eliminada con la niñez, TODO LO CONTRARIO, la fantasía debe perdurar por cuanto perdure nuestra existencia y es más, me atrevo a decir que LA ILUSIÓN ES UN MOTOR QUE IMPULSA NUESTRA EXISTENCIA, la ilusión de un porvenir, la fantasía de algo mejor, de un disfrute, de un placer, es cuanto necesitamos para prolongar nuestra vida sin cuestionamientos que nos impidan el progreso personal, pues, claro, el cuestionamiento es una característica infantil, el niño quiere saber cómo funcionan las cosas, eso tampoco quiere decir que en la adultez nos debamos entregar por completo a una vida maquinal o completamente hedonista, simplemente digo que los cuestionamientos morales que impidan el funcionamiento, el progreso personal (o en ocasiones excepcionales, el progreso colectivo), deben ser eliminados por completo.

lunes, enero 15, 2007

Fotografías

Me voy a regalar unas instantáneas, unas bellas fotografías que, a falta de cámara de fotos, paso a imaginar y describir con mi escasa habilidad descriptiva.

Foto 1 (Blanco y negro): Una cara 3/4 de perfil de una señora loca que se pasea por las plazas de la ciudad buscando su gato perdido. Siempre lleva un sombrero de verano, de esos que se usaban aún en los años cuarenta, rosa pálido, gastado y sucio. La cara de ella también está sucia y arrugada, parece que las arrugas dibujan el mapa de su vida. Sus ojos brillan y parecen ver algo que no está. Su expresión es de infinita tristeza.
Foto 2 (Blanco y negro): Una chica andando en bicicleta. Es una muchacha que todas las mañanas, a las diez en punto, pasa a una velocidad moderada por el mismo punto exacto y viene siempre de la misma dirección. La chica anda por un lado de la calle; la foto está tomada desde la vereda más cercana a ella. El movimiento se ve reflejado en el fondo borroneado, estirado horizontalmente; la figura de la muchacha es limpia y clara y reboza de vitalidad. En la cara de la muchacha una sonrisa surge tímidamente; la expresión demuestra un profundo goce.
Foto 3 (Color): Un lago no identificado, al atardecer. Las formas montañosas que rodean al lago se confunden con las nubes que parecen, a su vez, poseer una pesadez como de piedra. El cielo está teñido de naranja y el reflejo de éste en el lago, hace parecer que flotan en el cielo infinito extrañas nubes rocosas, simétricas las formas de arriba a abajo, por el espejo que es el lago. No se distingue el comienzo de la tierra y el final del cielo. El encuadre no permite ver nada más que parte del lago y el horizonte montañoso, lo que produce el efecto de infinidad.

martes, enero 02, 2007

¿Lectura empática?

Debo de ser un lector muy estúpido. La semana pasada, al leer Los Muertos (Dublineses, james Joyce), era un marido comparado por su mujer con un antiguo novio; ahora, al leer Crimen y Castigo resulto ser Raskolnikov, de más está decir las miles de personas que ya fui. ¡Qué maleable!

martes, diciembre 26, 2006

Irish Scotch Funny Ha Ha

Si soñamos en sueños no podremos evitar imaginar en imaginerías y disponer de miles de niveles de nada. ¿Niveles de nada? Si la nada tiene niveles dejaría de ser nada y podría ser algo claramente divisible. Algo. Algo no es nada. Y sin embargo nada ya es algo; el concepto arruina la idea; el imaginárselo impide su existencia; la infinidad es imposible de comprender, pues si se comprende es que acaba, y si acaba no es infinito. (Parménides botón!)

Recordemos que no somos... (puntos suspensivos). (punto)
"To be or not to be... " (Hamlet)

Los sueños, reparadores, tienen la capacidad de afinar nuestro alma quizás de manera imperceptible, mínima, a nuestra percepción de corto alcance pero dicha afinación es la que nos permite con cordura realizar la transición de sol a sol, de luna a luna sin que nuestro reloj espiritual desatienda su labor.

Macanas... (puntos delegadores de responsabilidad). (punto)
"Life is what happens to you while you´re busy making other plans." (John Lennon)

Y después de todo lo único que me queda es una idea sin desarrollar que parte de una idea anterior, borrosa, escondida en una débil filigrana de alcohol.

Mon billet, mon billet, je ne trouve pas mon billet!

Quisiera ser Dylan Thomas o Baudelaire o Poe y beber mi locura hasta cagarme encima.

"I saw the best minds of my generation, destroyed by madness, starving hysterical naked, dragging themselves to the negro streets at dawn looking for an angry fix... " (Allen Ginsberg)

miércoles, diciembre 20, 2006

Las ganas y la pornografía

Sigo pensando en las ventas, así que el que piense que iba a poner chanchadas puede dejar de leer, porque las ganas a las que me refiero son ganas de escribir y me quedé con estas al acabar tan rápido con el escrito anterior. No me pude contener; lo siento. Sé que mi estilo tragimelancómico a muchos no les debe causar la más mínima gracia, pero qué le voy a hacer; soy un ser humano y no un chiste... o ¿no es lo mismo? ¡Caray! Cada paso que doy me tropiezo con la ambigüedad y caigo en cuenta de que (creo haberlo dicho millón y medio de veces) soy patético, pero, después de todo; ¿acaso no lo somos todos?
¡Vaya consuelo... !

Aceptar y avanzar

Elegí un título al más puro estilo Bucay, no porque fuese a escribir sobre el autoestima y tantas otras fantásticas alegorías a la estupidez del alma u otras burradas varias; elegí ese título porque vende, y vender significa aceptación y aceptación es algo que puse en el título, algo de lo que no pensaba hablar y sin embargo vemos cómo todo vuelve; eso es el karma, asunto de los indios y budistas del gran Buenos Aires entre horas de trabajo, meditando entre humo y sábanas coloridas, abandonados por su ego que ya ni los respeta, como el resto de la gente que se pasea a gran velocidad, abajo, en las populosas calles, desesperados porque saben que por más rápido que corran no lograrán llegar a ningun lado, por lo que se convierten al budismo y abandonados por su ego meditan...

jueves, diciembre 14, 2006

Despersonalización

Estoy en una etapa de profundo desagrado hacia mí mismo, estoy descendiendo un círculo en mi infierno personal, y este odio sin ira me provoca un rechazo, un distanciamiento de mi persona, causa del desagrado, que me conduce a una despersonalización que, para mi escritura, puede ser tanto así peligrosa como productiva. Digo peligrosa porque un texto sin personalidad es un texto sin estilo, y un texto sin estilo es un texto aburrido; claro que en estos tiempos incluso el no tener estilo puede ser en sí, gracias a la repetición, un estilo.
Todos dicen que lo importante es escribir, escribir, escribir sin importar qué, pero lo que no te dicen es cuán frustrante puede llegar a ser el no poder escribir cuando sabés a dónde llegar pero no tenés la experiencia para concretar el "viaje" deseado, es decir, cuando tenés que relegar una idea por deficiencias técnicas. Y luego las intuiciones que creías iban a perdurar al retomar esa carrera se enfrían y no alimentan más a tu intelecto. ¿Cuántas ideas geniales habrán quedado en la nada, congeladas? Ya desearía yo tener ideas geniales, pero muchas de las ideas medianamente buenas que tuve sí se han quedado flotando en algún cajón de mi habitación o en alguna estantería de mi mente.
Pero estoy one hundred percent seguro de que cuando esta etapa de desagrado haya sucedido yo resurgiré en las antípodas de mi mundo, un paso más cerca del paraíso terrenal, un tanto más habilidoso, un poco menos tonto (espero), porque esto es un déjà vu, esto ya lo viví y siempre termina así.

viernes, diciembre 08, 2006

Estética

¡Maldición! Me acabo de dar cuenta (bueno, no exactamente recién) de que soy un esteta. Hay algo de frivolidad en eso... un gran algo. ¿Debería empezar a preocuparme?
Chingados estos dilemas filosóficos...

viernes, diciembre 01, 2006

El enano

«Preferiría descansar unos minutos antes de seguir», pensó el enano que no podía seguirles el paso a los otros dos, de grandes trancos. Pero el pensamiento se quedó en su garganta atascado, pues el cansancio incluso le dificultaba el tragar saliva, cosa que requería para poder expresarse en habla en aquel momento. Los "tranqueros" tardaron unos largos quinientos metros antes de notar el colapso del enano que ahora estaba tirado en el camino de tierra con la lengua hacia fuera como un perro sediento.
—Pero... —dijo el "tranquero" de pelos rizados, reprochando la falta de atletismo del enano mientras se agachaba para comprobar si respiraba. Al ver que sí lo hacía chasqueó con la lengua, decepcionado en parte. Y agregó: —Hubiese sido una buena historia...
—Que hubiese causado conmoción entre los muchachos no te lo niego; pero miralo... ¿no te da un poco de lástima? ¿Ternura quizás? —dijo el segundo "tranquero".
—¿Qué decís, que nos quedemos a esperar que se recupere? —inquirió el primero, mientras con el pie sacudía al enano.
—Mmm, no; tardaríamos demasiado.
—¿Y lo vamos a dejar acá tirado? ¿Cómo va a volver si no sabe adónde vamos?
—Bueno, tanto tiempo viviendo tan cerca del suelo le debería de servir, aunque sea, para aprender a reconocer huellas. Y el camino es de tierra, así que...
—Ajá —expresó no muy convencido—... tá bien, sí, lo dejamos: será chiquito pero es grande; se las puede arreglar solo.
—Si llega, llega, y si no, no.

Vueltas y vueltas. Circunvolaban las aves, en busca de sus nidos unas, en busca de nidos ajenos otras. Despertó no muy convencido de haber despertado. «Qué bella vista.» El enano yacía boca arriba, mirando un cielo de antaño, un cielo que no había visto desde su infancia hasta aquel día en el que se le ocurría que, felizmente, podría ser su último sin arrepentirse por no haber llegado a los cuarenta, no haber jamás escrito un libro, plantado un árbol o tenido un hijo. El viento cálido, plácidamente lo cubría como una manta, vertía felicidad por los poros de su piel hacia dentro, muy dentro de sí, hasta llegar a su alma, la cual sentía expandirse más allá de su cuerpo, separándose de él, convirtiéndose en otro ser. Entonces vio a quien sólo en sueños lo visitaba. Un sentimiento de antigua añoranza le invadió el pecho y sintió que crecía, que en vano había sufrido por su estatura en el pasado, pues era un gigante, una persona grande. Se puso de pie y se acercó al ser de ensueños, a la sombra de su alma. Era incapaz de discernir los límites de este ser, como si fuera infinito, como si a su vez formara parte de todo lo que lo rodeaba: los árboles altísimos, los pájaros circunvolantes, la tierra con sus millones de insectos y lagartijas; todos eran simples miembros de esta sombra eterna; los movimientos de todos ellos eran los movimientos de la sombra, y la sombra era él. Sin embargo podía, de alguna extraña manera, verla ahí delante, y de pronto ya no era él, sino una hermosa dama, una mujer de una belleza tan elevada que no provocaba deseo, sino que, como una diosa delante suyo, de hierático semblante, exento de impurezas, de desgracias y pesares, le transmitía su gracia divina, su felicidad celestial, infinita, en un acto que sólo podría ser descrito como de amor. El enano se sintió padre y madre en alma, y en amorosa junta consigo se unió. El enano renacía.
Pestañeó. Todo era diferente, todo estaba a su altura. Se sentía un nuevo ser, cada experiencia, sentía ahora, sería una nueva experiencia. Miró al cielo ahora estrellado, como si se hubiese partido en millones de pedazos ante el impacto que produjera el nacimiento de este nuevo ser perfecto. Caminó, entonces, asombrándose ante cada piedra, cada ramita seca en el camino, cada hormiga que trabajosamente cargaba con hojas del doble de su tamaño, y amaba a cada piedra, rama u hormiga. Casi daba brincos de felicidad. Sentía el profundo deseo de reír a carcajadas, de dar vueltas carnero, de gritar, de correr. Y corrió. Corrió hasta ver un destello de luz delante. Un destello y un murmullo persistente. Corrió hasta ver las carpas. La feria estaba muy animada esa noche, mucha gente, muchos niños con sus globos de colores y sus enormes sonrisas.
—¡Ey! ¡Enano! ¿Qué pasó? ¿Dónde estabas? —lo interceptó una voz en el camino de tierra— ¡Dale vení, que tenés que cambiarte que ya casi es hora!
El enano accedió sin decir una palabra, conducido por aquel hombre de bigotes puntiagudos y de elevada galera al trailer donde se maquillaría un pálido, triste rostro, y la plateada y eterna lágrima; donde se calzaría sus pequeños pantalones abombados, su estrafalario sombrero y sus zapatos chillones. El enano era feliz y lo demostraría, sacando a relucir su asombroso talento histriónico, haciendo reír a cientos de niños.

Facundo Ezequiel. Noviembre 2006