lunes, junio 30, 2008

Aquel que miró el cielo

por. Facundo Ezequiel

Aquel que miró el cielo cuando la tierra se abría bajo sus pies
Anduvo pensativo muchas mañanas atrás.
Aquél traía de regreso las espinas de la flor caprichosa
Cuando el conspirador lecho de estrellas lo miraba,
Lo llamaba y le suplicaba en vocablos olvidados,
Ventosas palabras, suspiros callados, sollozos.
Aquel que oía cuando los otros sentidos callaban
Oyó sus pasos. Resonaban atrás. Lentos, y creyó oír agua
Pero nunca vio mar o río alguno que no vertiera
De su pecho incontenible.
"Si hubiesen palabras que pudiera pronunciar
para explicar la inexistencia de los bancos de mi seno
que abarca más de lo que veo y creo que siento..."
Pensó, y cada uno de sus suspiros era una palada.
Drenar el sentimiento líquido que lo ahogaba
Era más difícil que navegar sus mares montado a
Una vieja y desastrosa guitarra.
Pero este mar era del mármol más perfecto y frío
Y sus pies se estaban hundiendo.
Aquél trepó tantas veces fuera de su agujero que creyó
Que jamás podría quedar encerrado dentro.
Cayó sobre sí mismo y desde entonces el cielo está oscuro;
Aquel que miró el cielo cuando la tierra se abría bajo sus pies
Anduvo pensativo muchas mañanas atrás.
Su único amor era lo único que nunca tuvo y siempre quiso.
Ella era una estrella y todo cuanto la rodeaba era oscuro.
Él la buscó en el cielo tras cada pestañeo y como un nocturno Ícaro
Buscó elevarse hacia el objeto de su deseo en vanas alas de poeta.
Aquél traía de regreso las espinas de la flor caprichosa
Cuando el conspirador lecho de estrellas lo miraba,
Lo llamaba y le suplicaba en vocablos olvidados,
Ventosas palabras, suspiros callados, sollozos.
Aquel que oía cuando los otros sentidos callaban
Oyó sus llantos. Futuros. Pasados. Presentes.
Mientras,
Su razón vertía sueños.

1 comentario:

María dijo...

Hermoso y profundo