lunes, septiembre 24, 2007

Herbácea

por. Facundo Ezequiel

Los lirios en el valle se recuestan unos sobre otros,
Recordando el último instante de sus vidas anteriores
Cuando eran hombres y mujeres y creíanse superiores.
Morí. Mi carne : mi ceniza. Mi recuerdo humano eterno
Permanece en el éter y cuando pisan mi hierba puedo verlo
Cristalizado en los ojos vidriosos de quien no tiene credo.
Famélicos instantes de espiritualidad carcomen el valle
Y la brizna que no tiembla de frío se estremece al pensar
Que en el invierno que nace no habrán ojos que se hallen
Ni arte en el hielo que mate a su prole pese a su rostro,
Poético y pálido rostro, mujer de hinojos que no suplica,
Célibe encuentro de platónicos amantes y fiel logro,
Nupcias tácitas entre la universalidad y el bajo cuerpo.
El lirio memorioso se recuesta y se sabe sin más renacimientos.

2 comentarios:

Lila Negra dijo...

Buenas tardes, caballero. Me gusta este texto... permítame hacer la apreciación de que no coincido, en ciertas ocasiones, con la división de los versos. Pero aún cuando considero que esta cuestión le resta gran parte de su fuerza, me ha parecido bello y además, interesante; lo cual no es poco decir.

Le agradezco también a usted la visita a mi blog. Lo hallé de la manera más típica: por algún motivo estaba renuente a irme a dormir y apreté en los libros de mi perfil a ver con quiénes coincidía. Comenté porque siento algún desprecio por quienes leen sin comentar -aquí en la web, entiéndase-.

Por favor que no le quite ganas de visitarme el hecho de que algunos conocidos suelan pasar por allí. De hecho cada vez lo hacen menos, por lo que probablemente usted pueda estar tranquilo de ahora en más.

No se me acaba el tiempo, pero sí tengo el almuerzo frío esperándome en la cocina, por lo que espero comprenda mi necesidad de retirarme.

Con los más atentos saludos, me despido,
Lila Negra (un intento fallido de humildad; aunque lo de pobre y lector creo poder lograrlo...)

Lila Negra dijo...

...me agradeció, en efecto. Si es por falta de revisión, entonces revise. La poesía hay que revisarla tanto o más que la prosa.

Opine alguna vez sobre mis textos, cuando los lee. Me gustaría saber qué piensa: nunca me ha dicho nada.

Un saludo cordial para usted, caballero.

Lila.

PD: hay un café literario en la universidad del salvador el viernes próximo. Si le interesa ir a leer o a escuchar obras, pásame su mail y le daré la información necesaria.