martes, septiembre 07, 2010

Some nothing / Algo de nada

Some nothing

por. Facundo Ezequiel


not much to write about

not much to live for

nothing to succeed in

no game to play

a rest of no activity

so hard to explain

so far from complex

my life in the waste land

where no snow

no roots

no cards

no nothing

ever

grows

from

still

pain



Algo de nada

por. Facundo Ezequiel


no mucho de que escribir

no mucho por lo cual vivir

nada en lo cual triunfar

ningún juego que jugar

un descanso de no actividad

tan difícil de explicar

tan lejos de complejo

mi vida en la tierra baldía

donde ni nieve

ni raíces

ni cartas

ni nada

jamás

crece

del

estancado

dolor

lunes, agosto 23, 2010

Los vasos equivocados

por. Facundo Ezequiel

Una vez que empinás
Los vasos son cada vez más
Y más, y más,
Y más cortos,
Hasta que te das cuenta
De que estás sorbiendo
La carne de tus huesos
Y la sangre circula
Por los vasos
Equivocados.
Y no hay remedio
Para el remedio,
Querida debutante.
La muerte le llega pronto
Al que sabe que viene;
La vida eterna
Es para el que lo ignora.
Es cuestión de decidir
Si naciste muerta
O si morís
Para vivir.
De todas formas
El resultado
Es el mismo.
Y el mundo sigue
Muy a pesar tuyo.

Los Nerudas

por. Facundo Ezequiel

Cuando me enamoré
surgían los Darío,
los Neruda,
los Lorca
de mi ingenuidad,
pero no era mi amor,
eran mis miedos infantiles
ahogándose
después de que los empujara
a la eléctrica
corriente
de la ciudad.
Y si se preguntan
por qué no hay
Lorcas o Nerudas o Daríos en BSAS hoy,
intenten atravezar la ciudad
para ver a una mujer y
después me cuentan.

Muchacho Punk

por. Facundo Ezequiel

A un muerto respetable

Nunca te hablé
pero vos me hablaste
a mí
de la forma
más íntima,
y me dejaste pensando,
nos dejaste a todos,
no todos pensando.
Nunca me animé
a buscarte
sino a encontrarte
de casualidad,
como se encuentran
las cosas más valiosas.
Fogwill,
no podías irte a otra edad
más que a tus eternos
69 años.
La vida te jodió
como nos jode a todos
pero seguro que vos
le hiciste el amor
como pocos pueden.
Ahora te pueden santificar
con la dolorosa discreción
de todo argentino,
y mientras descansás
en algún lugar
contando
asombrosas realidades,
me das tiempo
para alcanzarte
y encontrarme
otra vez.
Fogwill,
no quiero ser vos
y morirme.
No voy a ser
velado en la biblioteca
nacional,
no voy a tener
un nombre tan sonoro,
tan hermoso
sobre el papel,
ni voy a ser respetado
por los que creen
en la Literatura;
voy a vivir
olvidadamente
y nadie
jamás
va a saber
que morí,
eso,
de alguna manera
es
también
vivir
por siempre.

Viejos huesos

por. Facundo Ezequiel

Escribir no es poner palabras en un papel,
es sacar tierra con las manos.
Hay que dejar sangrar un poco los dedos,
y con algo de suerte
vas a insensibilizarte
lo suficiente
como para desenterrar
el cadáver
de la inteligencia humana.

Partí cabezas
con los viejos huesos
o tiráselos
a los perros.

Toneladas de basura

por. Facundo Ezequiel

Hay toneladas de basura en lo que te digo,
Pero ninguna de estas botellas rotas,
Ningún pañal para adultos usado,
Ninguna aguja corroída,
Ninguna bolsa agujereada,
Ningún medicamento vencido,
Ninguna toalla petrificada,
Ningún manifiesto pasado,
Ninguna lata de aceite,
Ningún pañuelo descartable,
Ninguna pila sulfatada,
Ningún tubo de cartón,
Ningún rollo de papel,
Ningún forro pinchado
Está dedicado a vos.

Buscá un trabajo, buscá una mujer, sé feliz

por. Facundo Ezequiel

A veces tenés una cosa
y no tenés la otra;
a veces no tenés nada,
y otras veces lo tenés todo,
pero lo único que no cambia
es que siempre te falta algo,
y no se puede ser feliz
si te falta algo;
sé que no tengo nada
si algo me falta.
Y ella siempre me pide algo.
¿Cómo puede haber amor en el hombre
cuando no tiene lugar donde crecer?

¿Cómo se le llama a eso?
Ah, sí: vida.
Vida de mierda.

martes, junio 29, 2010

La velocidad de la oscuridad

por. Facundo Ezequiel

Por qué la oscuridad es tan ligera?
Se mueve más rápido que la luz.
A veces estoy descansando
Y la siento rozarme el brazo
Mientras se desliza a mi lado.
A veces me alcanza
Incluso antes de cerrar los párpados.

Por qué es tan veloz la desdicha
Y se adelanta a toda gracia?
A veces la veo parada en la esquina
Y ya no sé si seguir caminando.

A veces los oídos me zumban
Creo que los lobos del tiempo
Están aullando.

La Gran Puta de dios

por. Facundo Ezequiel

una poesía tiene que ser
como una mujer de rodillas
mirándote a los ojos
ansiando tu bragueta
cavando fertilidad insospechada

un poeta debe ser
una gran bomba de sangre
dilatando venas y arterias
del Sexo Universal
enviando fuego líquido
por canales venéreos

el poeta es
la Gran Puta
de dios

Una lectura sobre la mierda

por. Facundo Ezequiel

De alguna manera para mí inexplicable, luego de algunas incursiones durante ciertas clases en la universidad, a la cual asistía de forma esporádica y poco decidida, había logrado alcanzar una notable popularidad en el cuerpo estudiantil.
Un día estaba sentado en un bar frente al edificio de la universidad, disfrutando de un café y leyendo un libro de poemas de Dylan Thomas, cuando una hermosa pelirroja se me acerca y se para junto a mí. No estaba seguro de si la conocía de algún lado; había aprendido a olvidarme rápido de las mujeres hermosas.
Se quedó ahí parada, me estaba poniendo nervioso, no sabía si tenía que decir algo o qué, así que me quedé quieto con los ojos fijos en mi libro pero toda mi atención dirigida hacia la chica.
—Perdón —dijo al final—. Vos sos Balthazar Dahl, ¿no?
Levanté la vista para mirarla a los ojos. Hermosos ojos azules.
—Sí.
—Mi amiga va con vos a la clase de literatura alemana, se llama Luisa.
—Perdón, no creo acordarme.
—No te preocupes, no es una chica memorable, pero sí es inteligente. Me contó de vos.
—¿Ah, sí?
—Sí. Quiero conocerte.
—Acá estoy. No hay mucho más.
—No, digo... quiero “conocerte.”
—Está “bien”...
—¿Te parezco una chica memorable?
—Probablemente me acuerde de vos esta noche.
—¿No tengo las caderas muy anchas?
—Para nada..., es más, hacen juego con... bueno, con tu parte de arriba. Para mí estás muy bien.
—¿En serio?
—Muy en serio.
—¿No me vas a preguntar cómo me llamo?
—No veo que eso haga alguna diferencia. Ok, cómo te llamás.
—Vanessa, con doble “S”.
No tenía ningún comentario amable así que me callé.
—Invitame a tu casa —dijo ella.
—Vivo lejos, no tengo auto.
—Vamos a mi casa.
—¿Dónde vivís?
—Acá nomás, a unas cinco cuadras.
—¿Tenés plata?
—Algo.
—¿Podés comprar unas cervezas?
—Un par, sí. Tengo vino en casa.
—Buenísimo, vamos.
Me levanté y me fui, sin tiempo de pagar el café; tenía que acordarme de no volver a aparecer por ahí.
En el camino la agarré de la cintura y la acerqué para besarla. Tenía que agacharme un poco pero valía la pena. Ella se separó y me señaló un supermercado chino. Entramos y compramos algunas cervezas y un par de cajitas de preservativos.
Estábamos muy calientes. Apenas cruzamos la puerta del edificio en el que ella vivía empecé a meterle mano, podía sentir la cálida humedad entre sus piernas. Las botellas tintineaban una hermosa tonada. La fui besando y manoseando a lo largo del pasillo. Ella se liberó un momento para llamar al ascensor.
Empezamos antes, ella intentaba poner la llave en la cerradura, pero tenía el culo más hermoso que jamás hube visto y no pude aguantar. Le desabroché el pantalón y le bajé el cierre en un solo movimiento. Ella no podía o no quería embocar la llave. Le bajé poco a poco el jean para descubrir ese glorioso culo. No le saqué la bombacha, me excitaba más así, no sé, era una especie de morbo. Se la corrí a un lado y empecé a hacer fuerza para entrar. Ella gimió un poco de dolor y otro poco de calentura. Seguí empujando. Se había olvidado de la puerta y de la llave, aunque algo de lo que pasaba a mí me lo recordaba.
Era difícil metérsela, estaba bastante cerrada. La agarré de las caderas y con una mano la empujé un poco para que se incline hacia delante. Dejó caer las llaves y apoyó las manos en la puerta para no perder el equilibrio. Apenas había entrado la mitad de la cabeza y yo empezaba a transpirar. Empujé un poco más. No era fácil. Estaba haciendo tanta fuerza que empecé a tener miedo de partirme la pija; había escuchado unas historias horrorosas acerca de eso. Le encomendé mi suerte a dios e hice un último gran esfuerzo.
Escuché una especie de crujido. La puta madre, pensé, me rompí la pija. Pero finalmente estaba adentro. Empecé a bombear. No me dolía, es más, se sentía muy bien, así que me dediqué a lo mío. Le di unos quince saques frenéticos y cuando estaba a punto de acabar se la saqué rápido para enchastrarle los muslos y la espalda. Largué unos chorros infinitos, probablemente le había hecho un pegote hasta en las hermosas hebras cobrizas de su cabeza.
Suspiré triunfalmente. Un olor penetrante me llegó a la nariz, era asqueroso, como si alguien hubiese abierto la cloaca. No se podía ver muy bien, la luz del pasillo estaba apagada, era una de esas luces que se mantienen prendidas por unos segundos y uno tiene que correr a apretar el botoncito naranja. De pronto me doy cuenta de que Vanessa, con doble “S”, está llorando.
—¿Qué pasa? —pregunté—. ¿Por qué llorás?
—¡No!... ¡Me muero! ¿Por qué? ¡Que vergüenza!
Parecía una loca, sollozaba y hablaba sola.
Me levanté el pantalón con una mano y fui a apretar el botoncito naranja.
—¡NO! ¡NO! ¡NO PRENDAS LA LUZ! ¡NO QUIERO QUE MIRES!
Tarde. Parecía el escenario de una película de terror. Mierda y sangre por todos lados, y semen, bastante semen.
—¡Me cagué!... No mires... por favor... —sollozaba.
Era horroroso, pero no podía imaginarme lo mal que debía sentirse ella, así que intenté ser todo lo amable que podía.
—Shh... no te preocupes, no es nada, es solo mierda, vamos a limpiarte, abramos la puerta y vamos a limpiarte...
La mandé a bañarse, para que se tranquilice, y le dije que yo me ocupaba de limpiar el resto. La mierda se me había metido hasta debajo de las uñas. ¿En qué momento había pasado esto? Tenía las marcas de los dedos en el pantalón y salpicones hasta en la camisa. Cerré la puerta del departamento y fui hasta la cocina a lavarme lo mejor que pude. Me eché detergente en las manos y restregué un largo rato. Parecía que la mierda no se iba más. Después me acordé de mi pija, la había metido ahí dentro y antes de enterarme de lo que había pasado la había vuelto a guardar. Me saqué los pantalones, la camisa y los calzoncillos, y los tiré a un lado. Empecé a sentir el olor penetrante otra vez. Me agarraron arcadas. Tenía pedacitos de caca pegados a mi verga como sanguijuelas de chocolate. Me tiré media botella de detergente encima y empecé a limpiarme.
Después de empezar la tercer enjuagada, escucho unos gritos que vienen del pasillo de afuera.
—¡OH, POR DIOS! ¿QUÉ ES ESTO? ¿QUIÉN PUDO HABER HECHO ESTO? ¡QUÉ HORROR, OH, DIOS! ¡QUÉ INMUNDICIA! ¿ESO ES SANGRE? ¿Y ESO? ¡QUÉ HORROR, QUÉ HORROR, ESE OLOR!
Cuando escuché que la persona se encerró en su departamento de un portazo, abrí la puerta y entré las cervezas, que con toda la conmoción me había olvidado de entrar. De nuevo me había ensuciado las manos al tocar el picaporte. Parecía que la mierda no se iba a ir más. Volví a la cocina a terminar de lavarme.
No sabía que hacer con mi ropa. Alguna vez me había cagado estando borracho, pero al menos era mi mierda, ¿qué se supone que haga uno con la mierda de otro? Busqué la pieza y en el armario algo que ponerme por el momento. Encontré una bata de seda. Me quedaba un poco chica y pensé que me vería un poco puto, pero me imaginé que si tenía que salir por cualquier cosa era mejor que andar desnudo o todo cagado.
Me acerqué a la puerta del baño a escuchar. El agua de la ducha había dejado de correr.
—¿Estás bien? —pregunté a través de la puerta.
—No quiero que me veas —respondió con voz llorosa.
Cuando una mujer no quiere ser vista es cuando uno debe mirarla, a veces se descubren cosas maravillosas. Abrí la puerta del baño y ahí la vi, sentada en el bidet, completamente desnuda, con su belleza pelirroja al descubierto. Sentí cómo se abría paso por entre los pliegues de seda de la bata una nueva erección.
Ella me miró con sus enormes ojos azules cansados de llorar. Y después miró mi entrepierna.
Se abalanzó como una fiera. Creo que era mayor su deseo de redención sexual que su verdadero deseo, pero se prendió como un pulpo con su boca a mi verga. Puso cara de asco, como si acabara de chupar un limón, y después escupió un hilo de baba en el suelo.
—¿Qué es ese gusto? Es horrible.
—Acabo de excavar un pozo de petróleo y quise limpiarme un poco, ¿viste? Ah, te aviso: creo que se te terminó el detergente...
Se quedó mirándome un segundo, analizando con ojos rutilantes mi pija roja de tanto restregar, y después volvió a lo suyo. Era buena. Demasiado buena. Parecía haber recuperado el ánimo y se mostraba muy entusiasmada. Le pedí que lo hiciera con la mano y cuando estuve a punto de acabar le pedí que lo hiciera otra vez con la boca, y entonces, antes de que me aprisionara otra vez con su increíble ventosa, sin avisar, solté mi carga en su cara, en su boca, en su pelo, en sus brazos, en sus tetas, por todo el suelo. ¿Por qué era tan excitante ver a una mujer cubierta de semen? Particularmente mujeres de piel blanca como de alabastro. Ahora estábamos a mano.
Me sentí con ganas de abrir una cerveza. Le limpié la hermosa piel con una toalla lo mejor que pude y volví a la cocina a abrir una botella.
No podía encontrar ningún destapador, abrí varios cajones y revolví entre cuchillos, cucharas, tenedores y bombillas hasta que, al abrir un cajón lleno de repasadores, encontré uno de esos viejos sacacorchos metálicos de forma humanoide cuya cabeza funciona a su vez como destapador.
Me puse a pensar en el vecino, horrorizado tras haberse encontrado en el pasillo con toda esa hedienta porquería. Probablemente se haya dispuesto a llamar al portero, a la policía, a los bomberos, a su psicólogo, al cura párroco, sin saber qué hacer, esperando algún tipo de solución, algún conjuro que borre de su memoria la atrocidad que tuvo que pasar. Pero no tenía caso. Afuera, no solo en el pasillo, sino en la calle, en las universidades, en las comisarías, en las iglesias, en las casas de familia e incluso en el paraíso terrenal había un montón de mierda, sangre y semen.
Le di el primer trago a la botella. En la base tenía un salpicón de caca. Esa era la solución al enigma de la vida. Había que bañarse en mierda antes de poder disfrutar la limpieza.
El agua de la ducha empezó a correr otra vez. Tomé un trago largo y miré mi ridículo reflejo en la ventana atardecida. Tal vez me sume a ella en el baño, pensé.

viernes, junio 25, 2010

Si le rezara a algo

por. Facundo Ezequiel

Si le rezara a algo
le pediría por favor
que se lleve para siempre
las cosas que no tengo
no más mujeres
no más drogas
no más alcohol
no más amigos
por favor

Oeste

por. Facundo Ezequiel

Estas tantas calles entrelazadas
Son como una media de red
En la divina pierna femenina,
Son oscuros ríos de tristes secreciones.
Tantos sentimientos insanos
Arrastran a los hombres
Como cadáveres aún temblando
En un estertor interminable.
Pero mis murmuraciones
Son el patetismo
Del hombre mortal.

Si los dioses también lloran,
Más probablemente lo hagan de risa.
Si ellos también se reproducen,
Seguramente no eligen a otros dioses
Para depositar su continuo esperma;
Elegirán semi dioses
Porque saben de la desgracia
Que mata al hombre.

¿Por qué estás tan deprimido?
Ella le pregunta, tocándole el hombro.

Las pasiones son impedimentos,
Pero son también la única razón
Para enfrentarse a ellos.

Nadie puede ver a través tuyo,
Nadie sabe lo que es morir siendo vos,
Ni te molestes en contarlo,
Esa mierda literaria es solo otra forma
De justificar tus deseos de atención.

Ella no lo ama,
Es solo otra madre
Abandonándolo.
Una brisa le acaricia el cuello
Y sale por la ventana opuesta
Mientras el auto se detiene.
La naturaleza llama.

Hace frío y no tiene abrigo.
Las calles lo tratan mal.

Dos hermanas adolescentes se abrazan,
Pero no van a tardar en olvidar
Que la inocencia es algo que
Requiere un gran esfuerzo adulto
Para mantener.

Muchos padres quisieran
Seguir siendo hijos.

Prendió un cigarrillo viejo.
Lo había dejado, aparentemente,
No en un lugar donde no pudiese
Encontrarlo.
Puso los espejos a una altura
Donde le infiriesen al ambiente la ilusión
De amplitud pero
Donde no pudiese ver
Su rostro.
Tenía la edad de los dioses,
Listo para morir en cualquier momento,
Sin sueldo u obra social,
Sin ideología o ilusiones.

¿Qué significa ese tatuaje?
Eras tan joven.
Yo tengo estas cicatrices
Pero mi piel es inmaculada
Como la de un bebé.

Muchas puertas se abren en esta noche,
Muchos hombres salen a la vereda
Con la cabeza girando y débiles pies.
Las mujeres de la esquina
Ayudan a mover ese gran camión
A través del país.
Tensión es relajación.
Negro es blanco.
Un apretón de manos es
Algo peor que la muerte,
El gris es la falta de necesidad,
El gris es la obesidad de la mente,
El gris es una puta sin piernas
Esperando a su marinero castrado.

Si querés vivir mucho tiempo
Sé estéril.

Prestá atención
Y quizá puedas elegir
Qué calle seguir.

Notas para un mal momento

por. Facundo Ezequiel

Luces de la calle
como eructos de alcohol
tragados
en esta noche

Ruidoso café borbotea
en lenguas incomprensibles

Mamá y bebé paseando

Vago en la esquina

Perro mueve la cola

Mesera gesticula y chista

En frente, ignoto,
cabizbajo llora
un abandonado
de regreso a casa

En algún lugar
amor nace
como súbita
realización

Vida
vale
pena

viernes, junio 11, 2010

Enfermedad

por. Facundo Ezequiel

Debo tener una enfermedad
sin diagnosticar;
durante la noche no duermo
y durante el día
me quedo largos minutos
en un estúpido trance
sin verdaderos pensamientos
observando fijamente
los objetos más triviales.
Seguro estoy enfermo
porque casi no como
y transpiro baldes enteros
a lo largo del día.
Mi corazón salta —
un amigo dijo
que estoy enamorado,
pero él no sabe nada;
yo sé que tengo algo malo
pero nada tan malo
como el amor.

miércoles, mayo 26, 2010

El amor es una estafa

por. Facundo Ezequiel

El amor es
una estafa publicitaria
me digo
cada vez
que pienso
en esta mujer

Prendo la tele
y pongo el canal
de las mujeres
que posan

El amor también
está acá
está en todas partes
si tenés
ojos y oídos

Espero que haya
algo más
en todo este
asunto
del amor

Estas mujeres
se están poniendo
peligrosamente
flacas
y
mis brazos
extrañamente
desproporcionados

Debe haber
algo más
o
pronto
me voy a
enterar
que
todo es
un
engaño
:
la democracia,
el capitalismo,
el comunismo,
Dios,
incluso
los precios en
los estantes,
la duración
de las pilas,
el reloj que
trompeo todas
las mañanas,
Papá Noel,
el Ratón Pérez,
los impuestos,
la capa de ozono,
el ejército,
la televisión,
Greenpeace,
las estafas,
el arte,
el sentido común,
el trabajo,
el lenguaje,
los consejos,
la medicina,
el parentesco,
las drogas,
el cielo,
las matemáticas

TODO
quiero decir
TODO
absolutamente
TODO
quizá también
la Muerte

La idea es
desalentadora
y el hecho
de que
la provoque
una mujer
que apenas
conozco
es
casi
una
doble
negación

No soy nadie
para ella
—ni para nadie—
pero
no puedo esperar
a verla de nuevo.
Todos estos pensamientos
no son sino
otra forma
de
masturbación,
un tanto
más obscena,
debo decir

miércoles, mayo 05, 2010

Encogimiento

por. Facundo Ezequiel

Cuando yo era chico
tenía un autito;
crecí, y el auto
me tuvo a mí.

El canal de los animales

por. Facundo Ezequiel

La vida se pone difícil
cuando se intenta
complacer a
los demás
pero es peor
si se intenta
complacer
uno
a sí mismo

ella lo sabía
porque se lo expliqué
mientras estábamos
desnudos
en la cama

“nunca nada
sale como lo planeo”
dije
“así que dejé
de planear las cosas”

hicieron falta
algunas cervezas
y un
excepcional
buen humor
para que
yo
dijese tanto
pero
ella
no parecía
de tan buen humor

probablemente
no la hice
acabar

era seguro
que yo había
acabado
un buen par de
veces

buen buen humor

me dio la espalda y
apagó el velador
prendí un cigarrillo
y la tele

el canal de los animales
era el más sensato
:
el leopardo
siguiendo a este
animal cornudo
que parecía tan
indefenso
ante el veloz
carnívoro —
y después
las crueles
escenas
del leopardo
estirando los
pedazos de carne
y músculo
como chicles
despegándose
de los
huesos

toda la hermosa
trompa sucia
de sangre

yo también
me había
ensuciado
la barba
más de una vez
actuando
como
un animal

toda esa
desesperación
gritos
sangre
dolor :
cuando lo
pensabas parecía
artificial

a mí también
deberían filmarme
para enseñarle
a los niños de la jungla
cómo es la vida
salvaje
en la ciudad

corriendo mujeres
comiendo conchas
rompiendo culos

cuando el leopardo
dejó de comer
su presa ya no era
sino un montón
de colgajos de piel
y huesos
irreconocibles

pensé en
la mujer
a mi lado y
ya no estaba
de tan buen
humor

apenas se había
consumido
la mitad de mi
cigarrillo

no me sentía
muy depredador
¿quién era
la presa?
¿yo? ¿ella?
encogido y
hacia la izquierda
casi
se había
consumido
mi alma
por completo

lo triste es
que
apenas pude
darme
cuenta

DGI

por. Facundo Ezequiel

Hacé mal
y el mal
vuelve
Hacé bien
y el bien
vuelve

Hacé
lo que
hacen
todos
y tenés
el nirvana
asegurado

Vos podrías

por. Facundo Ezequiel

La mayor parte
de las cosas
en la vida
son tristes,
si lo pensás.
No hay que
ser muy
inteligente
para darse cuenta :
si querés
ser feliz
no hay que
pensar.

miércoles, abril 28, 2010

Los cuatro de sombrero

por. Facundo Ezequiel

Todos ellos parecían hermanos (y lo eran), todos llevaban sombrero, todos se sentaron al mismo tiempo en la misma mesa en el mismo reservado del mismo bar, pero en diferentes sillas, aunque hubiese sido divertido verlos apilarse sobre la silla barata y ver cómo las patas oxidadas se doblaban y cedían bajo el peso de los tres extraños.
Una mesera rubia de pechos turgentes se acercó para tomarles el pedido.
—Esperamos a alguien —dijeron los tres—, cuando llegue pedimos.
La rubia se fue bamboleando su gran culo de tal forma que hasta podía marear a un marinero.
Un tipo entró al bar borracho como un cosaco.
Él también llevaba sombrero, pero no se parecía mucho a los otros tres.
—Ahí llegó —dijo el uno al dos.
—Borracho como siempre —dijo el dos al tres.
El tres sonrió amargamente y le hizo una seña a la mesera.
—Eh... hermanoss —dijo el cuatro acercándose a la mesa—... Hermanitoss...
—Sentate —ordenó el tres.
—¿Sí, señores? —apareció la mesera.
—Cuatro Coronas —dijeron los tres primeros.
—Que sean cinco —dijo el cuatro.
—¿Cinco? —preguntó la mesera.
—No le haga caso, traiga solo cuatro cervezas —dijo el uno.
—¡Que dije cinco, carajo! —se paró el cuatro.
—Sentate, idiota, que estás quedando como un pelotudo... —dijo el tres.
La mesera se fue y quedaron nuevamente solos los cuatro de sombrero. El cuatro no paraba de moverse de izquierda a derecha, como si estuviese en un barco en altamar.
—Me voy a coger a esa mesera —balbuceó.
—Estás tan borracho que no se te pararía nunca —dijo el dos.
—Sí, además sos un cachivache, no te miraría ni a los ojos esa preciosura —dijo el uno.
—No necesito que me mire a los ojos, y un verdadero hombre no necesita el consentimiento de ninguna mujer, maricas de mierda.
El tres se mantuvo callado pero se podía notar que estaba molesto por la actitud del cuatro.
La mesera se volvió a acercar con las cervezas. Puso una delante de cada uno de los hombres y las destapó.
—Eh... —dijo el cuatro, tomando del brazo a la mujer.
—¿Sí?
—¿Dónde está la otra cerveza?
—A-ahora se la traigo, señor.
La mesera intentó zafarse pero el cuatro la agarró más fuerte y la revoleó sobre la mesa.
—¡Ninguna mujer va decidir por mí! ¿Entendiste?
—¡Suélteme, señor, por favor!
El cuatro sacó una navaja del pantalón y desgarró la camiseta de la mesera, dejando al descubierto dos enormes pechos que se movían de acá para allá con cada intento desesperado de la mujer por soltarse.
—¡Mirá esas tetas, boludo! —dijo el uno al dos.
—No parecían tan buenas; de haberlo sabido me la hubiese agarrado yo primero —dijo el dos.
El cuatro estaba teniendo dificultades para desabrocharse el pantalón y mascullaba profanaciones. En el bar había algunas personas más que miraban la escena sin hacer nada. El cocinero había escuchado el alboroto y había salido a ver qué pasaba pero al ver las tetas de la mesera se quedó como piedra detrás de la barra.
—Eh, ¿qué hace ese tipo? Deje de usar las manos para eso y prepáreme la milanesa —dijo un empleado del correo que esperaba su almuerzo desde hacía más de quince minutos.
—Dejala —dijo el tres al cuatro sin el más mínimo interés en mostrar turbación.
El cuatro todavía luchaba con el cierre.
—Dejala o lo vas a lamentar...
Finalmente logró sacar un pito flojo a través de la cremallera del pantalón.
—Te lo dije.
El tres sacó un enorme y brillante cuchillo de caza de su cinturón y con un rápido movimiento le cercenó el miembro al cuatro, quien tardó unos segundos en darse cuenta de que esa cosa que había caído entre las piernas de la mesera no era un ñoqui con tuco sino su propio pene.
—Hijo de puta... —dijo el cuatro, pálido como un papel.
El tres pateó al cuatro hasta que éste cayó al suelo y no se movió más, y luego se desabrochó el pantalón. La mesera había entrado en estado de shock y estaba ausente, ya no sabía lo que pasaba. El tres sacó de su pantalón un miembro abominable, una boa venosa. Empezó a sacudírselo, pero era tan monstruosamente grande que necesitaba demasiada sangre para lograr una erección decente, y, cuando parecía que iba a lograrlo, se desmayó.
El uno se frotó las manos y dijo:
—Ahora me toca a mí.
—Las pelotas —dijo el dos y desenfundó su revolver.
Al ver el gesto de su hermano el uno hizo lo mismo y se apuró a disparar. El dos lo imitó y en seguida estaban los dos en el suelo, sin vida.
El tipo que todavía esperaba la milanesa se puso de pie y, viendo que el cocinero todavía estaba ocupado, se acercó a la mesa donde yacían los cuatro hermanos, hizo a un lado el pene cercenado con un revés y acercó las caderas de la mesera a las suyas. La mujer estaba catatónica, con la mirada perdida en algún lugar del techo. Sacó su pija de tamaño medio y la puso dentro de la mujer ausente, como un animal en una sala de espera.

Canción marítima

por. Facundo Ezequiel

Capitán O capitán
la nave se hunde
los marineros intentan
meter el mar a bordo

Capitán O capitán
diga cómo se siente
tener a cargo un barco
tripulado por locos

Marinero O marinero
me cansé de repetirlo
esto no es un barco
ni yo soy capitán
ni usted es
marinero
O
marinero

domingo, abril 11, 2010

Pasatiempos

por. Facundo Ezequiel

La gente tiende a olvidarse
que vive
o que muere
—es lo mismo—
y suele utilizar sus días
en la creación
de los más diversos pasatiempos.

Algunos son capaces
de montar
pequeñas reproducciones
de ciudades reales
en sus garages
y se ocupan
de todos los más mínimos
detalles,
ponen pequeñísimos
envoltorios de alfajores
en las diminutas veredas,
incluso se puede ver
al vagabundo de una pierna
en la puerta de la fábrica y
el travesti junto al puente,
y los trenes
hacen sus recorridos
y los semáforos
cambian de luces.

Otros deciden
que el tiempo
es más fluido
cuando corren
detrás de una
pelota,
o cuando
se sientan
en la tribuna
a comer una salchicha y
le gritan
al árbitro
con la boca llena
y verdadera
indignación.

Algunos son
apasionados
y aman
su forma de
perder
el tiempo.
La mayoría
no tiene idea
de lo que hace
ni por qué
lo hace,
simplemente
lo hacen.

Cuando me siento triste
y yo mismo quisiera
poder olvidarme
que vivo
o que muero
—es lo mismo—
lo que hago es
soñar
con el día
en que todos esos
imbéciles
despierten de su
civilizado estupor
cansados
perdidos
y sin el tiempo
suficiente
para vivir
o morir
decentemente
y se pregunten
¿cuándo pasó esto?

Pero ahora los veo
tocando la bocina
de sus autos
transpirando
—el cuello de
la camisa empapado—
nerviosos
porque van a llegar
tarde a sus
trabajos
de 12 horas,
y estoy
completamente seguro
que ninguno de estos
tipos
jamás
se preguntó o
preguntará
nada
en absoluto
a no ser
que sea
el resultado
del partido
del domingo.

Amor verdadero

por. Facundo Ezequiel

todos decían que
era muy cariñoso
que la amaba
que realmente
la amaba
y así era


pero le disparó
en la cabeza
con su rifle
de caza
y después
se disparó
él

junto a su cuerpo
encontraron
una nota
manuscrita

decía :

mami, me lastimaste
así que quiero lastimarte
me dejaste esta cicatriz
en el medio de
mi cuerpo

todo hombre necesita una mujer
toda mujer es
una madre para
su hombre

la amo
pero tengo que
lastimarla

es tu culpa
ma
es tu culpa

lunes, abril 05, 2010

"Sos genial," dijo ella

por. Facundo Ezequiel

si una mujer
te cree genio
nunca dudes
de tu
genialidad
pero
descartá
a esa mujer
en seguida.
no es bueno
gatear
desnudo
en la cueva
de los leones.
siempre es bueno
tener
un as
bajo la
manga.

La mala suerte no es para todos

por. Facundo Ezequiel

la mala suerte no es para todos
y si ya lo aceptaste
tal vez lo único que te queda
es una hoja
y una birome
o tal vez
ni siquiera eso

Mis mujeres son de invierno

por. Facundo Ezequiel

mis mujeres son de invierno
intenté mudarlas de estación
pero no funciona

una vez sentí un gran amor
fue la única vez
en mi vida
que nevó en mi ciudad

pero la nieve
se derritió
y en seguida
estaba caminando
bajo el agua
como un mesías
del tercer mundo
entristecido
hasta las lágrimas
con la única ventaja
de que nunca
tuve un dios
que me abandonara
nunca tuve
un dios

antes de
interesarme en las mujeres
realmente busqué un dios
pero
los dioses están hechos
de la misma materia
que las mujeres
y no hay forma
de aferrarse
a ninguno
de los dos

no tiene caso:
los dioses y
las mujeres
pertenecen
al invierno

Tocando de oído (la burocracia de las relaciones)

por. Facundo Ezequiel


Uno puede intentar escaparle
Pero tarde o temprano
La burocracia de las relaciones
Termina por alcanzarnos

Si uno es un niño
Y toca de oído
Se encuentra preguntándole
A la niña más blanca y tersa
¿querés ser mi novia?


Y si uno es un niño
De los que no fueron agraciados
Con una cara angelical
Y gestos de hipocresía
Quizá te acostumbres temprano
A la idea del rechazo

miércoles, marzo 24, 2010

Largos poemas nocturnos

por. Facundo Ezequiel

largos poemas nocturnos
con mujeres, alcohol y mil eyaculaciones
poemas cubiertos de felpa gris
el polvo acumulado de meses sin escribir
y una abstinencia involuntaria
en más de una necesidad

largos poemas de neón
caminatas bajo luces parpadeantes
en avenidas del oeste
pobladas de borrachos y vagabundos
perras que esperan colectivos
y terrores de la droga
que llevan a las plazas
como caminos de arena movediza

largos poemas que giran
rojo o negro, no va más, doble cero

poemas de tristezas
aferradas a las paredes del corazón
como gatos a las cortinas
poemas de talentos desperdiciados
mezclados en el hielo de la ginebra
y el frío de la desesperación
arañando las piernas ensangrentadas
jirones de carne
como serpentina en esta noche
de largos poemas
sin acabar

martes, marzo 23, 2010

Los sepultureros

por. Facundo Ezequiel

casi toda la gente es realmente desagradable
a primera vista, después llegás a conocerlos
mejor y la cosa empeora

incluso las más hermosas mujeres,
si les das un poco de tiempo,
pueden convertirse en verdaderas harpías,
en locas que te consumen por completo
el sexo, la mente, el espíritu, el dinero

así que si hoy estás enamorado
preocupate porque
esa mujer que te hace brillar los ojos
(como si en cada concha una perla)
es más probablemente
tu sepulturero

No más apuestas

por. Facundo Ezequiel

por favor dejame olvidar todo sobre la esperanza
dejame olvidar las estúpidas fantasías
cada vez que pongo un pie sobre la tierra
mi cabeza llega a saturno

sé que no soy el único
que pierde todo
en cada apuesta
pero no puedo evitar
sentirme solo

botella, obrá milagros,
haceme olvidar

lunes, marzo 22, 2010

IF god = TRUE THEN

por. Facundo Ezequiel

Charlie Parker en los tímpanos
realmente no pensando EN una mujer

cualquiera puede creer en dios

domingo, febrero 07, 2010

Muchos grandes hombres nunca pudieron dejarse crecer la barba

por. Facundo Ezequiel

Cómo alguien tan joven puede estar tan cansado?
Te miro y me pregunto
Pero después nos separamos
Y me voy a dormir con el sol saliendo
Y me despierto con el cielo rojo,
Atardeciendo,
Y mientras me tomo un café
Te veo mirando
Día tras día
El ascenso y descenso
De los astros
Con esta misma taza en los labios
Y tus pies como plomadas
De tus piernas flacas como hilos
Conduciéndote de vuelta a la cama
Y no necesito respuesta

Ey! Quién pinta las líneas en la calle?

por. Facundo Ezequiel

en 30 segundos uno puede
recibir mucho cariño
de un perro
e incluso
un gato

pero toma
toda una vida
recibir una pizca de amor
de una mujer

eso

si tenés suerte

21.30 y todos somos poetas

por. Facundo Ezequiel

21.33 y nada nuevo en mi vida
los mismos impulsos optimistas
y tras la oreja la picazón del mentiroso

21.35 y Monk tocando para mí solo
creo que soy un genio incomprendido
21.36 ya me arrepiento

21.37 decido que es necesaria
la humildad en una luminaria
el genio siempre señala hacia dentro
y hacia fuera vierten los excesos

21.39 lo que sobra en mí es silencio
el ruido en mis entrañas
es el hambre de todo al mismo tiempo

21.40 y ya tipeo con miedo
porque en cinco minutos
puedo escribir un poema
y en diez largarlo al mundo

21.42 esto me parece bien para mí
pero imagino todos los deshechos
que navegan en mi mismo inodoro
y pintan
mi perla 21.45—
de
saper
ci
bido

Un hombre es esa cosa

por. Facundo Ezequiel

Un hombre es esa cosa
que se arrastra y ruega
babea y arranca las flores para olerlas

Un hombre es esa cosa
que siempre vuelve con los ojos en remojo
con un botón mal abrochado en la camisa
y la bragueta abierta

Un hombre es esa cosa
que nunca pide permiso
y sueña con el perdón

Un hombre es esa cosa
siempre dispuesto al amor
pero indispuesto tras el fragor

Un hombre es esa cosa
que nunca piensa lo que dice
ni dice lo que piensa

Un hombre es esa cosa
que pide cosas que
nunca está dispuesto a dar
ni sabe cómo recibir

lunes, enero 25, 2010

Quedate quieto [y el mundo te moverá a miles de km/h alrededor del sol mientras creés que sos tan grandioso que todo se revuelve en torno tuyo]

por. Facundo Ezequiel

Me siento extraño cada vez
que la luna se llena la boca
y se ríe de no sé qué.
Tal vez haya algo que valga la pena,
algo que le reste importancia
a la falta de estrellas.
Juraría que tantas mentiras son ciertas,
que en alguna pelea perdí la vergüenza,
pero es raro, no siento la ropa,
me veo desnudo en el invierno más crudo.
No sé si me importa.
Después de tantos estragos,
de años de hundirme en el barro
y salir a flote de a ratos.
Después de la religión y los existencialistas,
de Sócrates y de Platón, ¿qué sigue en la lista?
Buki y Fante me abandonaron,
me dejaron solo para que piense.
Me perdí tantas veces...
Soy el explorador
de esta cuadra.
Tomé la rosa de los vientos
en cada encrucijada del camino
y aun así no escarmiento.
Veo hacia atrás y no hay nada :
el mismo panorama adelante.

Y a pesar de todo
solo sé que
lo mejor de vos
me perseguirá
aunque no lo desee.

La luna:
ahora creo saber
de qué se ríe.

El otro lado del mundo conocido

por. Facundo Ezequiel

tratando de decir con palabras
lo que no puedo decir con palabras
aproximándome a lo siempre lejano
haciéndote ver para un lado
pateándote por el otro

recursos estilísticos

como morir en un accidente de tránsito
mientras chapoteabas en la pelopincho

tan gracioso
tan argentino
el sarcasmo hecho vida

yo escribiendo esto
sentado en el inodoro

vos leyendo
desde el otro lado
del planeta
donde las cucarachas
son tan grandes
como una de mis manos
y las personas
son amables
con los turistas

y una mierda

Y ahora Facundo

por. Facundo Ezequiel

Una vez pude haber sido
Bukowski o Henry Miller
pero decidí ser Facundo
Si me preguntaran
diría que solo hay uno
como yo
y ese
soy yo
El adolescente tardío
el niño-viejo
nunca adulto
nacido con mala entraña
libre de Dios
y de la Patria
viajero sin ruta
perdido sin destino
y demás
combinaciones-fantasías
poéticas nulas
Un genio gastado
contra la áspera
estupidez
de la masa

De la pequeña muerte

por. Facundo Ezequiel

Nadie lee estos poemas
y está bien
¿x q’ deberían?

Ayer me alcanzó
con que Ella
me creyera original
y sincero

Pero hoy
ya casi me olvido
y de vuelta
soy solo Yo
y la frígida
y coqueta
muerte

¿No puede
dejar el histeriqueo
y solamente
amarme
a mí?

Nunca llegamos
al punto culminante
pero me muestra
un poco de piel
en cada mancha
que dejo
en el papel

Si fuera solo Ella,
pero todas
las mujeres
son así
y te escupen
en el ojo
cuando las mirás
o te violan
cuando te
resignaste
a vivir
en el claustro

Y sé que no
se puede generalizar
pero eso
de lo que hablo
es la
pequeña muerte
que empollan
todas las hembras
en sus conchas
de todas
formas y
sabores

Sueños de linóleo

por. Facundo Ezequiel

Hacé las cuentas y decime
si es más caro mi amor terco
que tus amoríos prófugos

Yo abandoné los zapatos
que hoy estás usando vos
y solo gané en durezas
e irritaciones fútiles

Vení a descansar a mi lado,
hablame de mis encantos
con tu voz de leche condensada
y apretame contra tu pecho
mientras me voy durmiendo
y entro en sueños de linóleo

El pie para correr

por. Facundo Ezequiel

ella era
una concha histérica
que esperaba
un mentalista
concha triste
y combativa
negadora
hasta la muerte

es cierto que
a veces una victoria
es peor que la derrota
pero yo la dejaba ganar
y jamás se daba cuenta

(¡y me dejó por perdedor!)

siempre viví a contratiempo
nunca aproveché una ventaja
pensaba que así era justo
¿pero justo con quién?

ella era
una concha histérica
y yo le daba el pie
el pie para correr

Diente de león

por. Facundo Ezequiel

Ella se movía
como un diente de león
al menor capricho
del viento
Había que moverse
con extremo cuidado
de no perturbar
el aire
a su alrededor
o ella
simplemente
daba un giro
como bailando
y se iba
veloz y
suavemente
con
la corriente
Shuiii~

Rastriador de tormentas

por. Facundo Ezequiel

La lluvia está cerca.
En ese sentido, mi amigo,
soy más que baquiano :
rastreo la niebla en la mano
abarrotada de cualquier cristiano,
detecto relámpagos
en los mediodías más soleados
y veo los nubarrones negros
en ojos que creerías secos.

Ya ves que cada paso que doy
magnetizado por los rayos
lleva ese olor a humedad
que trae tantos recuerdos
pero ninguna felicidad.

La lluvia está cerca
pero ella ya no está.

martes, enero 05, 2010

El hambre nunca satisfecho (carta abierta a un verdadero amigo)

por. Facundo Ezequiel

L.M.A., ellos lo saben también:

“The firewalkers in Bulgaria are called Nistingares. They dance in the fire on the twenty-first of May during the feast of Saint Helena and Saint Constantine. They dance on the red-hot embers until they’re blue in the face, and then they utter prophecies.”

(Jabberwhorl Cronstadt, Henry Miller)


antes de que me abandonara la que amé como a ninguna otra, yo me subía al colectivo y me dejaba caer en el asiento sucio y roto (que siempre me parecía el más cómodo del mundo); me arrastraba hacia abajo, hasta que las rodillas me daban contra el asiento de adelante. durante los largos viajes de regreso solo necesitaba acercarme los dedos a la nariz un segundo para traer de vuelta su aroma, y como un torbellino de placer etéreo volvía a estar junto a ella en la cama, viéndola dormirse poco a poco.
el paraíso duraba unos minutos y después subía alguna mujer boliviana con enormes bolsas de residuo repletas de noséqué, yo volvía la mirada hacia la ventana y, más allá de mi fantasma de estúpida sonrisa, estaba la madrugada, plagada de potros y yeguas y recolectores de cartón y taxistas y travestis y putas y trabajadores con sus bolsos, pero yo me volvía a llevar los dedos al labio superior y la vida se detenía.
si había hecho las cosas bien esa noche el viaje podía durar un santiamén, o podía tomar el colectivo equivocado y conocer la madrugada de otros barrios.
si el colectivero estaba de humor podía manejar esa carcacha frenéticamente y el viaje duraba alrededor de una hora y media; si el motor se hubiese parado a las veinte cuadras de haber comenzado el recorrido la inercia hubiese sido tal que aún podría haberme alcanzado hasta la puerta de mi casa.
ya de vuelta, me tiraba en la cama y las ensoñaciones me absorvían. todavía me perseguían el olor a pelo mojado, su voz de niña de doce años en celo, el humo de sus cigarrillos en mi ropa, incluso el tacto de sus juanetes eran excitantes para mí. todavía podía olerla, todavía la veía curvando su espalda, la oía gemir, y mientras todo el paraíso se acumulaba detrás de mis ojos me llevaba de nuevo su aroma a la nariz y con la otra mano me masturbaba, recordando, mejorando los recuerdos.
incluso hoy, pese a que ella tuvo sus otros, y yo probé otras, de vez en cuando, no puedo impedir evocar su aroma y que mi mano busque el placer que ella me negó.

amigo, algunas mujeres son santas, paridas de santas mujeres a su vez paridas por santas mujeres que a su vez fueron paridas por santas féminas, y así, hasta remontarnos a la protomujer, quien vivía en un tiempo remoto de imperturbable santidad. entonces el hombre era feliz, puesto que era uno solo y disfrutaba de su santa mujer. cómo hacer para retornar a los tiempos santos y felices? cómo hacer cuando el hombre no sabe distinguir entre lo santo y lo demoníaco? porque así como existe el antiquísimo linaje de mujeres santas, existe el linaje de las mujeres demoníacas, que no son sino una ramificación que parte de la primer hija que miró con amor perverso a su padre. el hombre es tan inocente! es padre e hijo al mismo tiempo. un pobre hijo idiota que debe ser arrastrado por las costumbres que lo acunan.
cómo puede un hombre ser feliz sin saber si la mujer que amó era santa o demoníaca?
las mujeres, sin importar a qué estrato pertenezcan, son todas madres. algunas paren para comerse a sus hijos, otras para expandir la propia santidad más allá de sí mismas.
sé que mi carne fue devorada un millón de veces en vida y probablemente siga sufriendo la misma suerte hasta que mi alma se vea vencida por última vez. soy incapaz de combatir los demonios que circunvuelan sobre mi cabeza como aves carroñeras. qué sería de mí si fuese realmente agraciado de cuerpo y alma? pero mi espíritu fláccido no atrae tanto a los demonios segadores de almas que por el momento tan solo esperan que me tropiece yo mismo con y hacia mi tumba. no puedo decir cuánto éxito tienen en su espera, hay días que me veo tambaleante, borracho de fracasos; pero hay otros días que veo mis pies talle 43 convertidos en fuertes raíces y sé que no puedo dar un solo paso sin hacer rotar la tierra junto a mí.
así que disputo mi ser entre la gloria y el fracaso, la santidad y lo demoníaco, el amor y el odio; y sé que todo eso no es más que un simple bailoteo de mi espíritu, sé que no se puede esperar que incluso una masa titánica como el mar permanezca inmóvil, sé que no puedo pretender ser glorioso, santo y amoroso sin ser un fracaso demoníaco y odioso, porque mi espíritu es todo eso e incluso más. puedo ser todo lo santo, demoníaco, glorioso, fracasado, amoroso y odioso de los demás. mi espíritu abarca todos los océanos, todos los desiertos, montañas, llanuras, todas las lágrimas las llora mi espíritu, todas las risas las ríe mi espíritu, son las mujeres todas mías, madres e hijas, hermanas, porque soy padre e hijo, soy abuelo, soy el espíritu hermano que escucha, soy el hombro salado sobre el que se recuestan todas las mejillas sonrojadas, soy el ave de rapiña, soy el viento en las alas, soy la luna, el sol, soy el polvo que viene y el polvo que va, soy el hueso, soy el músculo, la sangre, soy el diente, la fruta, la mano, la uña, la herida, soy la vasija, la piel, el calor y el frío. alfa. omega. mosquito divino, borracho de mí. soy el solilocuente y el ojo avizor. soy el único grito. el hambre nunca satisfecho.
así que cuando cierres los ojos para ir a dormir no pienses, no sueñes, intentá evocar el vacío incoloro, el vacío que se encuentra tras el párpado, tras el ojo, tras la idea de vacío, tras el vacío, y aunque sé que va a ser imposible, quién sabe, tal vez logres verlo y quizás puedas decirme: qué hay más allá de mí?

La vida

por. Facundo Ezequiel

es como sacar
un pez
del agua

hay que luchar
hacer fuerza
torcer voluntades
pero con
la amabilidad
suficiente
como para
no romper
el sedal

nunca
pesqué
un puto pez
pero
hasta ahora
viví
cada día
de
mi vida

y no
pienso irme
con hambre

Sobre modos

por. Facundo Ezequiel

Seguro, tengo palabras
pero no un discurso.
Prefiero no explicar
el por qué de mis modos,
darle una oportunidad
a otra forma
de pensar
—quizá
la tuya.

Todos
tienen
en la boca
un huevo
de Freud.
Pero por favor
no hables
con la boca
llena,
no intentes
explicarte :

Tus ideas
valen
mierda


probablemente
las mías
también.
Pero,
al menos,
me reservo
las que
no pasan
por el
caño.

lunes, diciembre 28, 2009

Todos podemos

por. Facundo Ezequiel

aparentemente
todos podemos
hundirnos
en un pozo
lo suficiente-
mente
grande
todos podemos
criar
enormes
granos
llenos de
pus
todos podemos
rascarnos
hasta sangrar
todos podemos
gritar
aparentemente
todos podemos
lector idiota
escribir
desde el alma
—suponiendo que
la haya—
supuestamente
todos somos
vasijas huecas
moldeadas
de la misma
mugre-mierda

ya quisiera
lector hipócrita
creerme
la mentira
tan bien
como
usted

pero
escritor
y
lector
tienen tanto
en común
como
leche
y
humo

ARF!

por. Facundo Ezequiel

Estamos andando...
las luces en la ruta
con un ritmo
cuadrado
pero
hipnotizante
nos guían.
Unas cuantas
curvas
peligrosas y
estamos parando
y volviendo
a andar.
Luces,
luces,
luces,
bingo,
kiosco,
bar,
club,
pub,
luces
y
una plaza.
Las ventanas
bajas
viendo a
las chicas
con
mirada
criminal.
Un frío
recorre
la espina
y el alma
caliente.

La esquina
ebulliciente.

Podríamos
poblar
todas
las barras
de todos
los bares
en este
día.

Lo mejor
es no
parar
y esperar
que
salga
el sol.
Demasiados pensamientos
esperan en los
semáforos,
demasiadas
posibilidades
en ojos fugaces.

Así que
Mingus
martilla
poemas
con sus
dedos
masivos,
repletos
de bronca,
con un
sonido
tan gordo
como
la tierra.

Todo en
la noche
es un perfecto
poema,
por eso
hoy
no temo
recordarte.

Las luces
quedan atrás,
el alba
adelante
y
otra hoja
de mi
cuaderno
queda
cubierta
de
recuerdos de
amor
y
abandono.

Ladran.

jueves, diciembre 10, 2009

Esto es guerra

por. Facundo Ezequiel

Ahí estaba yo,
tratando de ganar
una pelea de puños
con palabras,
sin ser cobarde,
intentando
arrancarles
las cabezas
contrayendo
mis pulmones,
vibrando mis
cuerdas
vocales.
Nunca fui
cobarde,
solo que
siempre sentí
una fascinación
morbosa
por la siguiente
pelea.

Todos
son
gatitos
ante
mi
curiosidad.

Él mira por la ventana

por. Facundo Ezequiel

Y todo es ridículo
en la vida humana.
El vecino, con el trapo grasiento
saliendo del bolsillo trasero,
arreglando el motor.
El chico pedaleando
en su triciclo
tratando de alcanzar
las palomas.
La abuela en alpargatas
baldeando la vereda
desde atrás de
las rejas.
La señora que
en la esquina,
cruzada de brazos,
cambia el peso
de piernas
y se asoma
para ver
si llega
el 64.
Él se pregunta
qué sería de sus vidas
si el motor funcionara,
si la rueda
delantera alcanzara
a la paloma,
si el viento
no trajera
polvo,
si los colectivos
cumplieran
sus horarios.
Qué objetivos
tendrían.
Qué esperas
ocuparían
sus días.
Qué habría
detrás
de esa
ventana.
Mientras tanto
se alegra de que
esa paloma
pueda volar.

Política

por. Facundo Ezequiel

“es absurdo el perdón
en una sociedad
irreflexiva”
yo lo miré.
“el partidismo,
el patoterismo,
la demagogia”
me llevé
un bocado
a la boca.
“la moral
debe ser
cuerpo
antes
que
palabra”
mastiqué
un poco.
“la cultura
de trabajo”
estaba
duro.
“fuerza de
choque”
lo escupí
en la servilleta.
“el pueblo”
lo envolví
y lo tiré
a la basura.
“me voy”
no había postre
ni cerveza
ni tele.
me senté
al piano y
machaqué
la misma
melodía
de
siempre.

lunes, noviembre 30, 2009

Picazón

por. Facundo Ezequiel

Por supuesto que no quería verla,
pero tenía que hacerlo,
era algo así como
una picazón
detrás de los ojos,
entre las orejas.
Por más que parpadeara
o pusiera los ojos
en blanco cien veces
la picazón persistía.
No era muy bueno
en esas cosas pero
llamé y tartamudié
frases sacadas de
películas norteamericanas
hasta que cedió.

Mientras esperaba que
llegue, encendí un cigarro.
La mesera, una chica
gordita con un serio
problema de acné,
se me acercó :
“No puede fumar, señor”
dijo.
Era verdad, ni para eso
servía ya —no tenía
el estilo de Bogart.
Me disculpé y
lo apagué,
lamentando mi suerte.

Agarré un sobrecito de azúcar
y me puse a jugar con él.

La mesera me miraba mal
desde el mostrador.

Tomé un edulcorante también
y un par de servilletas.
Empecé a retorcerlo todo,
intentando darle la forma
de un dragón,
pero parecía más bien
una medialuna con patas.
Solté la cosa y
ni siquiera se
mantenía en pie.

Me puse a tararear
canciones que creía
haber oído
en algún momento,
de alguna manera.
La espera no era
lo mío,
tampoco.

Llegó 20 minutos tarde
y pude acordarme
dos cosas :
por qué quería verla y
por qué no quería verla más.

Socialismo puertas adentro

por. Facundo Ezequiel

Yo también tenía
un amigo socialista.
A veces le tocaba la puerta y
él me abría
con esa pinta de
cantante de ópera,
su gran panza enrulada,
y los calzoncillos agujereados.
“Tengo cerveza”
le decía.
Automáticamente
me dejaba pasar,
incluso cuando no
tenía cerveza:
se había convertido
en una especie de
contraseña.
La palabra “Vino”
funcionaba igual de bien.
Yo era bastante joven
cuando lo conocí;
había leído mucho Bukowski
en horas del colegio secundario;
los profesores no me entendían,
mis padres no me entendían;
pensé saber algo.
Así que mi amigo socialista
se había convertido en
una suerte de modelo a seguir;
él era bastante viejo
y yo
mucho más joven.

Por consejo suyo
asistía a reuniones rojas
con hermosas rosas mujeres
Por consejo suyo
empecé a trabajar en la fábrica
Por consejo suyo
lo dejaba dormir en mi casa
Por consejo suyo
socialicé a mi novia...

Bueno,
todo es muy divertido
hasta que no podés dormir
porque tu amigo
y tu novia
se la pasan “socializando” en tu cama
toda la noche,
todo el día.
Pero eso estaba bien,
yo trabajaba todo el día
y ella se aburría,
y a la noche
estaba demasiado cansado y
ella requería mucha atención.

Sí, todo estaba bien,
hasta que se empezaron a
“socializar” todo lo que
había en la heladera:
la cerveza, el queso,
las aceitunas, el dulce de leche,
la lechuga, incluso los huevos.
Llegaba a casa y las
botellas vacías, las migas,
y toda la mugre
parecían el resultado
de una guerra.
Empecé a encabronarme.
Dejé de aportar al
“fondo común.”

Empecé a comer afuera.

Al otro día se acercó él:
“¿Qué pasa, compañero? ¿Los
burgueses enajenadores de trabajo
no te pagan?”

Al día siguiente ella:
“Mi amor, tengo hambre
y no hay plata”

“Puta,” dije yo,
“callate o te emboco;
mañana, cuando me despierte,
no quiero verte ni
a vos, puta desagradecida,
ni al viejo maricón tuyo.”
No escuché sus peros
y me tiré en la cama.
Toda la noche sus murmuros
en la cocina, tramando.
En un momento pensé
que intentarían matarme
mientras dormía, pero
no tenía sentido,
no podían sacarme nada.

Cuando desperté
ya no estaban;
fue mi mejor desayuno
desde preescolar.

Después me encendí un cigarro
y entonces me di cuenta:
se habían “expropiado” mi cenicero.
Con el cigarrillo colgando en los labios
corrí a mirar por toda la casa.
También me faltaban la valija,
una camisa, unos pantalones,
la bufanda, la radio, dos pares
de calzoncillos y el velador.

Yo también tenía
un amigo socialista,
pero desde que no lo tengo
duermo mejor.

martes, octubre 27, 2009

Todas esas rosas muertas

por. Facundo Ezequiel

Ahí estaba yo,
dibujando esas rosas muertas,
pensando en todos los
Sí y los No.
Por alguna razón
los Sí no tenían un
sabor tan pronunciado y
tendía a olvidarlos.
Pero los No
se clavaban como
pernos brillantes
en mi cabeza cansada.
Solo las mujeres
tenían la capacidad
de Afirmar y
Negar
para mí.
Trazaba un pétalo
ennegrecido
y todos esos
Sí y No femeninos
comenzaron a desfilar
como espinas
en el lápiz.


Hombres me dijeron
no y si, pero
en sus labios
fueron escritos en
minúsculas y sin
acento alguno.

Solo una mujer
puede Negar.
Solo una mujer
puede Afirmar.

Todas esas
rosas muertas
y lo único que
buscaba era
el Sí femenino
que me hiciera
olvidar
todos los tristes
No
que condimentaban
la indigestión y
me arrastraban
atado al parachoques
de la carroza
funeraria.

miércoles, octubre 21, 2009

Sexo, sexo, sexo

por. Facundo Ezequiel

sexo, sexo, sexo,
todo era sexo.
prendí la tele y
sexo.
peor :
fingían tenerlo.
hombres depilados
y mujeres perfectas,
plásticas
gemían,
se frotaban mutuamente.
sin apagar la tele
me di vuelta en la cama y
me acerqué a mi mujer
que dormía dándome la
espalda.
todo era
sexo, sexo, sexo.
ella gimió, gruñó
y yo no tenía
nada de especial :
diez dedos y una verga.

Muerte es una dama que espera

por. Facundo Ezequiel

Se debe esperar
o asediar el fuerte?
Todo cae
tarde o temprano.
Se debe buscar
o esperar encontrar?
Todo está
en su lugar.
No hay mucho
para aprender
en la vida,
no importa
lo que digan,
cuanto antes
lo sepas
más tiempo
vas a tener
para conocer
a la Única
Mujer.

jueves, octubre 01, 2009

Days like shit

by. Facundo Ezequiel

Days like shit
are over.
Days pouring
brown and filthy.
Underbridge days
with no bridges
at all
are done.
Days like cockroaches
crawling into
your guts,
feeling helpless
restless.
Days of wine,
whining,
ruby tears
tearing you
apart.
Alone in the
dark,
all the lights on.
Empty.
Days like razors
no more.
What may come
will be any better?

Hoyo en uno

por. Facundo Ezequiel

No necesito inspiración
Todos mis poemas son malos
no nocivos
sino
llanamente desagradables
vacíos
sin dirección alguna
excepto la basura
Lo único que no
se puede negar
es que son
sinceros
Eso es algo
bueno,
no?

Esta es mi sangre

por. Facundo Ezequiel

Lo que siempre
me fascinó fue
la facilidad con la que
se engaña.
No tiene rumbo y dice
ser feliz.
No tiene moral y dice
ser buena.
No escucha y dice
entender.
Me hubiese gustado
estar ahí
cuando se diese cuenta
pero
supongo que todos
estamos
solos
en las buenas y
en las malas.
Esta es mi
sangre.
Beban.

jueves, septiembre 24, 2009

Primavera para quién

por. Facundo Ezequiel

Hace uno o dos días empezó la primavera
Hizo un calor como para freír huevos al sol
Al otro día un frío infernal
Casi se me caen los labios
temblando en el colectivo
luego de una gran borrachera
que sirvió para borrar
un dolor de cabeza
colmado de mujeres
y podrían seres

Esto está jodido

por. Facundo Ezequiel

Tengo la oportunidad
de tener mi propia
exhibición
pero nada tiene sentido :
Qué tema podría abordar
siendo un completo
desconocido?
A quién podrían importarle
mis rosas otoñales
mis autorretratos?
Solo querrían desnudos
pero la mujer que quiero
dibujar se excusa
diciendo que no tiene tiempo
para mí
Y yo ardo

Tengo que afilar mi birome y mis lápices

por. Facundo Ezequiel

No te rías
esto es serio :
Te amo de acá al cielo
Así que
si me ves
apoyado en la ventana
es que estoy
midiendo
la distancia
hasta el suelo

jueves, septiembre 17, 2009

Fantasías animadas de ayer y hoy

por. Facundo Ezequiel

No hay vida
No hay muerte
no hay nada
no hay todo
La resaca es hermosa
estrellas y sirenas
iluminando y nadando
en un mar oscuro
Es malo pensar que
esto va a acabar,
que los sueños son
más vívidos que nuestras imágenes
viajando en trenes
y colectivos
hacia la certidumbre.
Eso no es vida
Eso no es muerte
eso no es nada
eso no es todo
amigos

Her-mo-sa

por. Facundo Ezequiel

Mierda que es hermosa!
no necesita mover las caderas o
inclinarse hacia delante
con su increíble delantera
Ella ES hermosa
transpira belleza
Ese es su regalo
a los que miran o escuchan

Lo inasible como idea es dura,
¡pero intenten abrazarla a Ella!

Ella no necesita a nadie
le es infiel hasta al espejo
porque Ella es ELLA y
Ella es una sola, (es)
Estúpido intentar
reproducir su belleza

Todas las otras son
viejas
feas

Ocupado

por. Facundo Ezequiel

Denme 10 minutos para respirar
el aire es menos que puro
lo sé
pero es lo que hay

No me insistan
no me busquen
el timbre no funciona
no tengo puerta

El perro ladra todo el día

Si salgo y me encontrás
no me preguntes qué hacía
simplemente no estaba

Qué puedo hacer?
Apenas tengo presencia que aportar

De 0 a 24 estoy ocupado
me vas a escuchar
tocando el piano
vas a ver :
seguí el rastro
de sangre

Canción para borracho enamorado sentado al piano con variaciones

por. Facundo Ezequiel

tengo ladrillos en mi panza
podría vomitar ciudades enteras
tengo trompetas todo el día
derrumbando muros en mi oído
tengo un tambor para la mujer
que entiende lo que digo

tengo la botella vacía
siempre que ella está cerca
tengo misterios y fantasías
para entretener a mis santos
tengo cuentos y temblores
para cada ausencia

aun así no estoy listo
para enfrentar el hecho
nunca nada es suficiente
no hay suficiente pegamento
para sellar esta abertura
y no cometer una locura

La vida es un triste solo de la mano de Dios

por. Facundo Ezequiel

Él no toca cuerdas
Él no toca vientos
Él no toca percusión
Él es mudo

Él toca emociones

Mientras hacías otra cosa
sin importancia me decías esto :
La vida es un triste solo
de la mano de Dios.

lunes, agosto 31, 2009

El que busca tropieza, El que encuentra murió

por. Facundo Ezequiel

Dos veces lancé palabras
contra tu ventana,
preferiste seguir durmiendo
No te culpo: dije:
.conozco
.monótono
.pozo
.tonto
.no
.
Quería decir
todo lo
contrario
pero mis palabras son
como pus que
vierte
de estos labios
lastimados :
Supuran lo único
que me quedó
de vos :
.

miércoles, agosto 26, 2009

El galope de la interferencia

y leo tus palabras,
no bonitas,
no, bonita,
el papel que interpreto
nies de héroe niesde
Villano
Secundario
atascado en el drama
Supremo
Silenciado
por el ruido extremo
el galope de la interferencia
y ya no sé
si te despedías
ni de quién

jueves, julio 30, 2009

Silencio bautismal

por. Facundo Ezequiel

quién hubiera pensado que este
pequeño ratón
podía llorar?
no te enojes conmigo por
querer no hablar.

el silencio es como un
viejo loro en el hombro
de este sucio pirata.
pide que lo alimente
y festeja las lágrimas.

una caricia, dice la luna,
un pecho una clavícula un muslo
no te lastimaría.
de más está decir que sos sorda

ese idioma
el del capricho
lo conozco
pero
imposible
comunicar

quisiera —sin
embargo digo—
quitarte la ropa
besarte
cada pliegue
articulación
curva
lunar
que esconde
tu risa

le malheureux
triste

así me bautizó
tu silencio

sábado, julio 18, 2009

El amor es una mujer que se te sienta al lado

por. Facundo Ezequiel

No quisiera quererte
no quisiera desearte
no quisiera dolerte
no quisiera quererte
ni mirarte ni amarte
Empiezo a desearte
empiezo a mirarte
empiezo a quererte
empiezo a desearte
Y a amarte
No quisiera
pero lo hago

El idioma de los puercos

por. Facundo Ezequiel

Hay sufrimientos,
no hay duda.
Entre nosotros
hay silencio --
La sinceridad
se presenta en
formas curiosas,
como la
inexpresividad--
Si te dijera,
si te dijera preferirías
que no te
dijera,
porque hablo
el idioma de los puercos
y no puedo decirte
que te amo.

jueves, junio 25, 2009

La catástrofe cíclope

por. Facundo Ezequiel

sin darme cuenta yo era
el tornado
la catástrofe cíclope
el caos a mi alrededor

por qué será todo tan difícil
cuando uno solo tiene amor
amor para sí

no hay mucho para entender
ellas te desean o no
se excitan o te olvidan
y uno puede quedarse calmo
vivir en el ojo
del tornado
estirar la mano y
rozar con las yemas de los dedos
lo ridículo del sexo

ellas se retuercen
te hacen rogar
te convierten a su religión
y acabás

acabás
adorando al clítoris gastado
de una mujer que no puede entender
por qué bromeás todavía
cuando te excomulgó

ya sé que el problema es supérfluo
yo también olvidé
algunas mujeres
pero hubo alguna que
merecía
que le escribiese
unos versos

El rusito

por. Facundo Ezequiel

pietr y yo jugábamos al fútbol.
yo le gritaba "pietr!" —
sin el acento judío—
y él me la pasaba
yo pateaba y era gol,
no es que fanfarronee
pero siempre era así
pietr! gol. pietr! gol.
un día me hice un nuevo amigo
y aunque gritaba otro nombre
la jugada terminaba en gol.
no tardé en entender que
el que importaba era yo.
pero hubo veces
en las que miraba atrás
y recordaba la cara del rusito
cuando no lo elegí para el equipo.
entonces llegué a pensar
que ni siquiera yo importaba;
lo que importaba
era el gol.

viernes, junio 19, 2009

A veces, doler le piensa

por. Facundo Ezequiel

cuando, sumergiéndose
en la sábana,
de un recule nocturno
y frío
se envolvió en un sueño
ella lo desenrolló
como un gato que
juega con el
estambre — él
dibujó en desánimo
una larga línea
de pensamientos
gastados
y se vertió
sobre el suelo

Apuren, amigos

por. Facundo Ezequiel

estos que no son
mis amigos
me saludan
me ofrecen la mano
me sonríen y
esperan que
responda.
estos que no son
mis amigos
me miran
extrañados
como si nunca
hubiesen visto
el asco.
por mis venas
corre la
tierra ardiente
en la que
seré
enterrado.
los que son
mis amigos
saben
que la sangre
se coagula
si no
circula
si no se
diluye
en alcohol.
apuren
amigos
una ofrenda
a esta
tumba
errante.

Llave

por. Facundo Ezequiel

Yo, en la cama,
sufriendo la resistencia
de lo tangible,
sintiendo calor en
la madrugada de frío.
Tres mujeres —
miles—
debatiéndose
mi cordura.
Mientras el picaporte
gira
sé que
soy
el único que pierde.
La llave
está
echada.

Tercer paso

por. Facundo Ezequiel

Dos pasos en la oscuridad
me dicen que
no.
Lo que estaba ya no .
Lo que era ya no .
Cuándo ?
me pregunto
Cuándo
este nudo gordiano
se ató .
En la oscuridad
espero
un tercer paso . .
Siempre
después de la noche
salió
el sol.

Gauze

por. Facundo Ezequiel

man, it's hard even when you have all the cards
no cards, it's the same
if you let them break you
then it will be a matter of time
if you overcome the weight of the world
all those words, kindness, envy in disguise
all those silent declarations of mankind
are nothing
you are you
an artist
a flower in the sun
whose veins are chlorophyll channels
raging uniqueness
fed from eclipses
you will discover
if you believe this words i'm singing
nothing really matters
so grow spines
or let your guts out
nobody would notice
not even me
all those I's
ayes
eyes covered with white gauze

martes, mayo 19, 2009

A quien mi pena sublime

por. Facundo Ezequiel

¿De quién serán los días
cuando solo me quede la noche?
¿De quién los tintes celestes
de mis horas finales?
El dolor es un alivio cuando
lo que tortura es el alma.
Será una dama esta vez
a quien mi pena sublime,
mañana seré yo
quien al cielo se arrime.
Si pusiera mi mano en su mejilla lunar,
si bebiera el cálido frío que ha de manar
hallaría mi suerte : la gloria y la muerte.

viernes, mayo 15, 2009

Jano

por. Facundo Ezequiel

A L.M.A.

Rosa borrosa
que envenena mi sangre,
almíbar de derrota,
repetición gangosa
que mi corazón
quiso soltar y
con un hipo doloroso
se tragó.
Sufriría menos
si recordara,
si olvidara
no dolería más,
pero tus ojos que vuelven
no sé si eran de fuego
o si eran de mar.
Venus de brazos cortos,
¿a quién podrías abrazar?
Tus brazos apenas alcanzan
para el aire rascar.
Ya sé que es de cobardes
vivir en el pasado,
más fácil temer lo que pasó
que mirar hacia delante,
pero sé también que muero
si no te veo un instante;
tal es mi pasión.
Hoy casi no existe:
un suspiro mustio
de astromelias.
Triste.
Pero mi cabeza de Jano
ve el futuro y ve el pasado,
y entre medio
se bate mi existencia
entre la sonrisa amarga y
la cínica carcajada.

Pilar

por. Facundo Ezequiel

Preciosa
como un secreto
La estructura
que sostiene mis sueños
Pilar de mi tren
de pensamientos
Reflejo circunspecto
que me espía
atentamente
No muchas palabras
Mi confuso
tartamudeo
y poemas
disgregados
repartidos
en botellas
importadas
Después
al separarnos
masturbándome
ante su foto
Una lágrima
en el espejo

jueves, mayo 07, 2009

Burro y Cisne

por. Facundo Ezequiel

Podría haber habido
Guitarras
Castañuelas
Bailarines
Velas encendidas y
Un vino descorchado

Podría haber habido
Cientos de personas
A mi alrededor
Pero
En lo que
A mí
Me concierne
Solo éramos
Dos

Ella
Como un
Cisne
Maravillosamente
Blanca
Y
Yo
Como un
Burro
Gris
Sin saber
Como hablar

Debe haber habido
Guitarras porque
Aún las
escucho

Todos los ojos azules

por. Facundo Ezequiel

Todos los ojos azules
De Ramos a Merlo
Y vuelta
Todos los carteristas
Agazapados
Todos los locos
Los violadores
Las putas
Y
Las criaturas
Inocentes
Se subieron a
Este tren
De borrachos
Fumadores y
Santos
Todas las víctimas
Y las musas
De estos poemas
Como un seco
Lengüetazo
De gato
Marcaron la
Tarjeta y
Mi piel