por. Facundo Ezequiel
Odio a la gente que pasa a mi lado
mirando al frente
y no me mira
Escupo sobre el camino que voy a andar
pero nunca escupo a los lados
Permito que me embarren los autos
pero no dejo que me vean resbalarme
en la basura que me tiran
En cierta manera soy un ángel moderno
así que no vengan a hablarme de cielos
que me cuelgan las bolas hasta el suelo
y el de etiqueta desde el subsuelo
pretende pincharme mis futuros hijos
A ver si soportan lo que yo soporté hasta el día de hoy
A ver si caminan la mitad de lo que caminé
porque no es cuestión de andar el camino correcto
es cuestión de andar la mayor cantidad de caminos
de mear siempre hacia abajo
y caminar siempre cuesta arriba
sin importar las reglas del caminante
que dicen que todo pobre tipo que sube
alguna que otra vez tiene que bajar
y ser meado desde arriba
Así que ustedes que se creen inteligentes
ustedes que creen ser correctos
ustedes que creen andar con sus pares siempre inferiores
ustedes que imponen modas por si las moscas
ustedes que no entienden y pretenden interpretar lo que no es
ustedes ángeles y atractivos que jamás fueron empujados
ustedes aburridos y salvajes que pintan paredes de blanco
ustedes amebas y espermas afixiados en látex
ustedes que me hablan a las escondidas
ustedes que susurran a las espaldas
ustedes que le tienen asco a la vida
Ustedes me creen igual
pero si se permitieran ver y escuchar
verían que no me ando con vestiduras
y todo es sencillamente lo que es
todo en mí
al menos
lo es
lunes, marzo 31, 2008
Hermosa y amada
por. Facundo Ezequiel
A L.M.A
Ser hermosa y ser amada
tiene también sus desventajas,
eso si no te gusta ser observada,
si te incomoda la caricia amorosa,
si te cansa en todas las palabras tu retrato,
si te aburre que otros dedos aren tu pelo,
si te altera el respiro en tu cuello,
si el masaje en tu espalda te ablanda
y en tus sueños no hallás más palabras
sino el rico fluir de un río,
si te resultara más leve el peso del día,
si no encontraras trabajo alguno más que ser,
si comenzara a dominarte el placer de sonreir a la intención,
si empezaras a extrañar a alguien
y ese alguien regresara cada vez que lo desees.
Como ves, ser hermosa y ser amada
tiene también sus desventajas.
A L.M.A
Ser hermosa y ser amada
tiene también sus desventajas,
eso si no te gusta ser observada,
si te incomoda la caricia amorosa,
si te cansa en todas las palabras tu retrato,
si te aburre que otros dedos aren tu pelo,
si te altera el respiro en tu cuello,
si el masaje en tu espalda te ablanda
y en tus sueños no hallás más palabras
sino el rico fluir de un río,
si te resultara más leve el peso del día,
si no encontraras trabajo alguno más que ser,
si comenzara a dominarte el placer de sonreir a la intención,
si empezaras a extrañar a alguien
y ese alguien regresara cada vez que lo desees.
Como ves, ser hermosa y ser amada
tiene también sus desventajas.
sábado, marzo 08, 2008
Féretro
por. Facundo Ezequiel
Sé que mi vida natural
se acabará a mis 44
porque a mis 22
la arena del reloj
se acabó
y el reloj
se volteó
El ahora nuevo valiente
sufre lo mismo que el ayer cobarde
pues a nunguno de los dos se los bendice
con la Única Correspondencia del amor tajante
El tiempo es una herida abierta
las horas se me escapan a borbotones
y como todo aquel que se sabe muerto
cada palabra es una declaración
un paso más en la espera circundante
de aquel último seco borbotón
"¡Quítenme 10 años si no cruzo una lluvia
por las cosas que amo!"
Sé que mi vida natural
se acabará a mis 44
porque a mis 22
la arena del reloj
se acabó
y el reloj
se volteó
El ahora nuevo valiente
sufre lo mismo que el ayer cobarde
pues a nunguno de los dos se los bendice
con la Única Correspondencia del amor tajante
El tiempo es una herida abierta
las horas se me escapan a borbotones
y como todo aquel que se sabe muerto
cada palabra es una declaración
un paso más en la espera circundante
de aquel último seco borbotón
"¡Quítenme 10 años si no cruzo una lluvia
por las cosas que amo!"
viernes, marzo 07, 2008
Con la loca mordiéndome los talones
por. Facundo Ezequiel
Esperaba sentado —enlatado entre un banquero peludo como un mono y una negra famélica— por mi corte de pelo. Frente a mí una mujer psicótica y su marido, un tipo que parecía agradable, quien leía una revista de periodismo glamoroso, esperaban su turno también. La loca me vio mirándola y por un segundo empezó a parpadear y casi a convulsionar con los múltiples tics que la atacaban, de pronto mete su mano en la cartera y se abalanza gritando sobre mí con uno de esos aturdidores eléctricos que las mujeres llevan para defenderse de los atacantes.
—¡Controlá a tu mujer! ¡Controlá a tu mujer —gritaba yo mientras me tiraba hacia atrás intentando evadir la punta eléctrica de su aparato fálico ayudándome con la suela de mis zapatillas.
El marido, con unas maneras de lo más apacibles, llamaba a su mujer, casi amaneradamente, sin levantar la vista de su lectura.
—Marilú... Marilú... Dejá al muchacho... —como esos padres que no demuestran convicción alguna al retar a sus hijos salvajes.
—Podés pasar —me dijo mi peluquero y yo me arrastré asustado hacia la silla de cuero giratoria.
Apenas me senté, me di cuenta que la habitación estaba cubierta de espejos y mirara donde mirara me veía a mí mismo; si miraba hacia arriba podía llegar a ver las suelas de mis zapatillas, y, si miraba un poco a la derecha de ese punto, podía llegar a ver la parte de atrás de mi oreja izquierda. Incluso había ciertos espacios en la habitación donde la luz se reflejaba tantas veces que podías ver gente que se había sentado en esa misma silla hacía más o menos 20 años; así lo delataban los pelos abultados y las enormes hombreras entre destellos de colores flúor. Entonces vi un nene que me pareció conocer de algún otro lado. Era un chiquito simpático con su cabecita cubierta de enmarañados tirabuzones, rubios como el mediodía. Un chiquito tímido que no hablaba excepto cuando le preguntaban algo, o eso parecía, según las muecas mudas de las personas que lo rodeaban, incluído mi peluquero, solo que esta última figura, su voz, tenía sonido y en verdad, tardé un segundo en enterarme, no era ningún reflejo, era mi peluquero en carne y hueso, preguntándome cómo andaba y qué quería para mi cabeza.
—Un juego nuevo de ideas —le dije, y él, con su velocidad de peluquero, comenzó a hundir sus tijeras en mi enorme cráneo y a moldear todo dentro de él hasta que me relajé y dio por finalizado su trabajo.
Le agradecí y le pagué los $15 a la señora del mostrador, di las buenas tardes a todos y salí corriendo con la loca mordiéndome los talones.
Esperaba sentado —enlatado entre un banquero peludo como un mono y una negra famélica— por mi corte de pelo. Frente a mí una mujer psicótica y su marido, un tipo que parecía agradable, quien leía una revista de periodismo glamoroso, esperaban su turno también. La loca me vio mirándola y por un segundo empezó a parpadear y casi a convulsionar con los múltiples tics que la atacaban, de pronto mete su mano en la cartera y se abalanza gritando sobre mí con uno de esos aturdidores eléctricos que las mujeres llevan para defenderse de los atacantes.
—¡Controlá a tu mujer! ¡Controlá a tu mujer —gritaba yo mientras me tiraba hacia atrás intentando evadir la punta eléctrica de su aparato fálico ayudándome con la suela de mis zapatillas.
El marido, con unas maneras de lo más apacibles, llamaba a su mujer, casi amaneradamente, sin levantar la vista de su lectura.
—Marilú... Marilú... Dejá al muchacho... —como esos padres que no demuestran convicción alguna al retar a sus hijos salvajes.
—Podés pasar —me dijo mi peluquero y yo me arrastré asustado hacia la silla de cuero giratoria.
Apenas me senté, me di cuenta que la habitación estaba cubierta de espejos y mirara donde mirara me veía a mí mismo; si miraba hacia arriba podía llegar a ver las suelas de mis zapatillas, y, si miraba un poco a la derecha de ese punto, podía llegar a ver la parte de atrás de mi oreja izquierda. Incluso había ciertos espacios en la habitación donde la luz se reflejaba tantas veces que podías ver gente que se había sentado en esa misma silla hacía más o menos 20 años; así lo delataban los pelos abultados y las enormes hombreras entre destellos de colores flúor. Entonces vi un nene que me pareció conocer de algún otro lado. Era un chiquito simpático con su cabecita cubierta de enmarañados tirabuzones, rubios como el mediodía. Un chiquito tímido que no hablaba excepto cuando le preguntaban algo, o eso parecía, según las muecas mudas de las personas que lo rodeaban, incluído mi peluquero, solo que esta última figura, su voz, tenía sonido y en verdad, tardé un segundo en enterarme, no era ningún reflejo, era mi peluquero en carne y hueso, preguntándome cómo andaba y qué quería para mi cabeza.
—Un juego nuevo de ideas —le dije, y él, con su velocidad de peluquero, comenzó a hundir sus tijeras en mi enorme cráneo y a moldear todo dentro de él hasta que me relajé y dio por finalizado su trabajo.
Le agradecí y le pagué los $15 a la señora del mostrador, di las buenas tardes a todos y salí corriendo con la loca mordiéndome los talones.
lunes, marzo 03, 2008
Euritmia
por. Facundo Ezequiel
Mis manos son el esperma de Dios,
mi mujer es el óvulo
y mi arte el producto de todo el amor
Santa ballena de la creación,
magnífico mamífero nadador,
nuestros sueños marítimos
son el colchón donde descansa
su dulce deseo de algo mejor,
nuestras ideas son peldaños
hacia la antigua perfección
Griego: sabías más de lo que sabemos hoy,
tu saber se fue con el arribo del
despótico monoteísmo.
Aún hoy es cierto que solo sabemos
que no sabemos nada
Sí, me acuesto en la nieve de verano a mirar el smog.
Cortes y más cortes,
tijeras y filas de hombres
encadenados todos ellos por el cuello,
buscando una galleta y una palmada,
buscan complacerte, hacer las cosas bien,
pobres eunucos;
jamás podrán complacerte,
señora de la eugenesia
Me planto, entonces,
canto viejas melodías populares,
canciones de otros pueblos que jamás visité.
Hay ritmos agitados y cambiantes,
melodías percusivas y sonidos ofensivos,
de pronto emerge mi sangre negra
y grito palabras que jamás escuché;
ella se limpia y me agradece.
Mis manos son el esperma de Dios,
mi mujer es el óvulo
y mi arte el producto de todo el amor
Santa ballena de la creación,
magnífico mamífero nadador,
nuestros sueños marítimos
son el colchón donde descansa
su dulce deseo de algo mejor,
nuestras ideas son peldaños
hacia la antigua perfección
Griego: sabías más de lo que sabemos hoy,
tu saber se fue con el arribo del
despótico monoteísmo.
Aún hoy es cierto que solo sabemos
que no sabemos nada
Sí, me acuesto en la nieve de verano a mirar el smog.
Cortes y más cortes,
tijeras y filas de hombres
encadenados todos ellos por el cuello,
buscando una galleta y una palmada,
buscan complacerte, hacer las cosas bien,
pobres eunucos;
jamás podrán complacerte,
señora de la eugenesia
Me planto, entonces,
canto viejas melodías populares,
canciones de otros pueblos que jamás visité.
Hay ritmos agitados y cambiantes,
melodías percusivas y sonidos ofensivos,
de pronto emerge mi sangre negra
y grito palabras que jamás escuché;
ella se limpia y me agradece.
Del sinsentido
por. Facundo Ezequiel
Grandes úteros del conocimiento
déjenme fecundarlos.
Hermosas meretrices de la sabiduría
permítanme merecerlas.
Mis viajes son cortos y mis poemas
lo son mucho más,
si por gracia divina o por chiste universal
quisieran alargarme la vida,
no extiendan mucho mi placer
y enmienden mi virtud con humanidad,
déjenme vivir como los demás.
El resto no siempre es disminución,
el resto a veces es la suma o evolución;
no es fácil respetar lo que no vemos,
por eso respeto los sentidos
y mi lengua camina muchos caminos
y mi oído navega muchos ríos,
y aunque me aburro seguido
por repetir los sinsentidos
que me hacen divino,
entiendo que es mi trabajo
no sonreir cuando tropieza el enemigo,
y si me siento especialmente malvado,
ayudarlo a levantarse,
sacudir la tierra de su traje
y besarlo en las mejillas
esperando que me golpee.
Grandes úteros del conocimiento
déjenme fecundarlos.
Hermosas meretrices de la sabiduría
permítanme merecerlas.
Mis viajes son cortos y mis poemas
lo son mucho más,
si por gracia divina o por chiste universal
quisieran alargarme la vida,
no extiendan mucho mi placer
y enmienden mi virtud con humanidad,
déjenme vivir como los demás.
El resto no siempre es disminución,
el resto a veces es la suma o evolución;
no es fácil respetar lo que no vemos,
por eso respeto los sentidos
y mi lengua camina muchos caminos
y mi oído navega muchos ríos,
y aunque me aburro seguido
por repetir los sinsentidos
que me hacen divino,
entiendo que es mi trabajo
no sonreir cuando tropieza el enemigo,
y si me siento especialmente malvado,
ayudarlo a levantarse,
sacudir la tierra de su traje
y besarlo en las mejillas
esperando que me golpee.
jueves, febrero 28, 2008
Sobre la vida
por. Facundo Ezequiel
Ay de nosotros que damos la vida por sentado
y nos olvidamos de respirar
y respiramos
Como orgullosos merecedores
no nos cuestionamos
y asumimos que somos sagrados
y la vida nos grita
pero para nosotros es otro suspiro
que se desvanece a nuestro paso
Estoicos condenados a muerte
por ignorancia vivimos por siempre
parados al borde del cadalso
Solemnes campanadas que anuncian siempre
que la hora es en que las sombras desaparecen
La angustia persigue a quien ancla en lo fugaz
al que contempla las cosas que vienen y van
Pero nosotros nos reímos
como solo nosotros podemos reírnos
nos reímos
como solo puede un desgraciado
Ay de nosotros que damos la vida por sentado
Ay de nosotros que damos la vida por sentado
y nos olvidamos de respirar
y respiramos
Como orgullosos merecedores
no nos cuestionamos
y asumimos que somos sagrados
y la vida nos grita
pero para nosotros es otro suspiro
que se desvanece a nuestro paso
Estoicos condenados a muerte
por ignorancia vivimos por siempre
parados al borde del cadalso
Solemnes campanadas que anuncian siempre
que la hora es en que las sombras desaparecen
La angustia persigue a quien ancla en lo fugaz
al que contempla las cosas que vienen y van
Pero nosotros nos reímos
como solo nosotros podemos reírnos
nos reímos
como solo puede un desgraciado
Ay de nosotros que damos la vida por sentado
Vuelta a mi dominio
por. Facundo Ezequiel
Mi mente explota
y los reciclos de pensamientos
no me dejan
y tengo que dar vueltas
y tengo que vomitar,
abrirme y darle paso
al loco yo que hace destrozos
al inmortal suicida
que continúa con hojas
repletas de palabras
abriéndose las venas
y dejando fluir
su sangre azul
de príncipe de las tinieblas
que en su inflorescencia de río
describe el camino
a la libertad humana,
al infierno celestial :
al mar de lágrimas.
Mi mente explota
y los reciclos de pensamientos
no me dejan
y tengo que dar vueltas
y tengo que vomitar,
abrirme y darle paso
al loco yo que hace destrozos
al inmortal suicida
que continúa con hojas
repletas de palabras
abriéndose las venas
y dejando fluir
su sangre azul
de príncipe de las tinieblas
que en su inflorescencia de río
describe el camino
a la libertad humana,
al infierno celestial :
al mar de lágrimas.
lunes, febrero 25, 2008
Post mortem nihil est (después de la muerte no hay nada)
por. Facundo Ezequiel
Un punto no dice nada,
pues permanece el verso que lo precede.
Un punto no acaba nada,
pues es contención de un espíritu
más grande que el tiempo
y los espacios.
Todos los puntos no son nada,
y sin embargo se expanden,
y en ellos el todo
que todo lo abarca
se convierte en nada
pues nada es todo
y todo es nada.
En un punto no hay infinito
y sin embargo
todo final
es al mismo tiempo
un comienzo.
Un punto no dice nada,
pues permanece el verso que lo precede.
Un punto no acaba nada,
pues es contención de un espíritu
más grande que el tiempo
y los espacios.
Todos los puntos no son nada,
y sin embargo se expanden,
y en ellos el todo
que todo lo abarca
se convierte en nada
pues nada es todo
y todo es nada.
En un punto no hay infinito
y sin embargo
todo final
es al mismo tiempo
un comienzo.
El Poder no existe, solo la Debilidad
por. Facundo Ezequiel
El Poder no existe, solo la Debilidad.
Me patearon las costillas al decir mi pensar
Pero mis ojos brillaron con el orgullo de lo inmortal;
Ni una lágrima de vergüenza;
No seré jamás sublevado pues no hay fuerza
Que ejerza en mí alguna influencia.
El Poder no existe, solo la Debilidad.
No hay leyes para el que piensa,
No hay obligaciones para el que se esfuerza,
No hay cosa alguna que tuerza mi meta.
Quisieron educarme, inculcarme moralidad,
Dieron media vuelta y olvidaron su enseñar;
Desde entonces es bastante claro para mí:
El Poder no existe, solo la Debilidad.
El Poder no existe, solo la Debilidad.
Me patearon las costillas al decir mi pensar
Pero mis ojos brillaron con el orgullo de lo inmortal;
Ni una lágrima de vergüenza;
No seré jamás sublevado pues no hay fuerza
Que ejerza en mí alguna influencia.
El Poder no existe, solo la Debilidad.
No hay leyes para el que piensa,
No hay obligaciones para el que se esfuerza,
No hay cosa alguna que tuerza mi meta.
Quisieron educarme, inculcarme moralidad,
Dieron media vuelta y olvidaron su enseñar;
Desde entonces es bastante claro para mí:
El Poder no existe, solo la Debilidad.
martes, febrero 19, 2008
Algo de mi arte
por. Facundo Ezequiel
Mis palabras son mi expresso,
mi tren de expresión;
Mi boca es la barrera,
tu oído la estación;
el aire es la vía,
es la vida,
nuestro espacio de contención,
Y ¿es el cielo alto?
Ni tren ni avión
Algo más que tren y avión
Mi arte, mi eterno Amor.
Mis palabras son mi expresso,
mi tren de expresión;
Mi boca es la barrera,
tu oído la estación;
el aire es la vía,
es la vida,
nuestro espacio de contención,
Y ¿es el cielo alto?
Ni tren ni avión
Algo más que tren y avión
Mi arte, mi eterno Amor.
Sobre el anhelo
por. Facundo Ezequiel
Somos únicos,
especiales y sencillos,
nuestros lamentos:
motores de todo lo bello
todo aquello que amamos
sin religión que empañe
hermosos sueños plañideros,
impensables, naturales;
dos gotas de rocío en una hoja
Somos únicos,
especiales y sencillos,
nuestros lamentos:
motores de todo lo bello
todo aquello que amamos
sin religión que empañe
hermosos sueños plañideros,
impensables, naturales;
dos gotas de rocío en una hoja
viernes, febrero 15, 2008
Oh tímida pluma
por. Facundo Ezequiel
Oh tímida pluma
que a mi lado tu sombra proyectas
y silenciosa, volando, te apuras
a esconderte en las esquinas
Tan suave es tu vuelo
que equivale a mil poemas
Tu arrastre enigmático que acompaña al viento
complace mi alma, imita las fragancias
que mi ninfa llevaba
Oh tímida pluma
tu ritmo comanda y llama a mis lágrimas
Si muriera hoy iría sin duda
a descansar donde descansas,
no muy lejos, donde te dejó el viento
Oh tímida pluma
que a mi lado tu sombra proyectas
y silenciosa, volando, te apuras
a esconderte en las esquinas
Tan suave es tu vuelo
que equivale a mil poemas
Tu arrastre enigmático que acompaña al viento
complace mi alma, imita las fragancias
que mi ninfa llevaba
Oh tímida pluma
tu ritmo comanda y llama a mis lágrimas
Si muriera hoy iría sin duda
a descansar donde descansas,
no muy lejos, donde te dejó el viento
Knicker (h)anger (Sick pome)
por. Facundo Ezequiel
O for her knickers hang
from my shower's handle.
My train of thought
is lost, gone under.
I rage, despair, and loud
I cry, O my! My mouth!
How can I be polite?
Her panties were loose,
ne'er tight.
Her legs spread wide,
but I never was
in between 'em.
My stomach revolved
and so did the barrel,
when I shot her.
O for her knickers hang
from my shower's handle.
My train of thought
is lost, gone under.
I rage, despair, and loud
I cry, O my! My mouth!
How can I be polite?
Her panties were loose,
ne'er tight.
Her legs spread wide,
but I never was
in between 'em.
My stomach revolved
and so did the barrel,
when I shot her.
lunes, febrero 11, 2008
América
por. Facundo Ezequiel
Camino despierto pasando todas esas barras de bocas,
hijas de una nación de estrellas;
Despierto y parado, alto, en una esquina, respirando
el asfalto y, como si el humo oscuro fuese dulce suspiro, miro
al hombre trabajador y me alegro porque es feliz
viéndola pasar y ella es feliz, como no podría ser
de otra manera —es hembra y es perfecta.
Es la América del Sur, relegada a ser el punto de
referencia, un punto imaginario para poder ver
hacia Arriba.
Es la América de la vergonzosa salvación
donde clavo mis pies y miro hacia dentro;
jamás me arrepiento de ser yo.
Camino despierto pasando todas esas barras de bocas,
hijas de una nación de estrellas;
Despierto y parado, alto, en una esquina, respirando
el asfalto y, como si el humo oscuro fuese dulce suspiro, miro
al hombre trabajador y me alegro porque es feliz
viéndola pasar y ella es feliz, como no podría ser
de otra manera —es hembra y es perfecta.
Es la América del Sur, relegada a ser el punto de
referencia, un punto imaginario para poder ver
hacia Arriba.
Es la América de la vergonzosa salvación
donde clavo mis pies y miro hacia dentro;
jamás me arrepiento de ser yo.
martes, febrero 05, 2008
Carta de navegación
por. Facundo Ezequiel
Muchos olvidan que vivir no es
una extensión de la llamada Muerte
y pretenden oxidarse de lágrimas,
pero yo, mi amigo, perdí amores
y almas, muchas, me abandonaron
y aun así me alejo de lo inevitable
y dejo en el arte mi descendencia,
mi mural de verbos nómadas,
decadentes para muchos,
punto de partida para otros,
mis hijos que repudian lo que fui
y hechan raíces en lo que seremos:
Dejaré que naveguen en mis ojos
y anclen la esperanza en mi ser.
Muchos olvidan que vivir no es
una extensión de la llamada Muerte
y pretenden oxidarse de lágrimas,
pero yo, mi amigo, perdí amores
y almas, muchas, me abandonaron
y aun así me alejo de lo inevitable
y dejo en el arte mi descendencia,
mi mural de verbos nómadas,
decadentes para muchos,
punto de partida para otros,
mis hijos que repudian lo que fui
y hechan raíces en lo que seremos:
Dejaré que naveguen en mis ojos
y anclen la esperanza en mi ser.
lunes, febrero 04, 2008
Unmistakeably the loss of first-sight love
por. Facundo Ezequiel
Well, sat in sad parks
and cried beautiful, yet desperate, tears
for the young daughter of perfection;
though that all happened a moment ago
the gray vision vanished from my soul
and left a goof feeling on my throat,
Unmistakeably the loss of first-sight love.
Well, sat in sad parks
and cried beautiful, yet desperate, tears
for the young daughter of perfection;
though that all happened a moment ago
the gray vision vanished from my soul
and left a goof feeling on my throat,
Unmistakeably the loss of first-sight love.
jueves, enero 31, 2008
O nymphs!
por. Facundo Ezequiel
To the anonymous nymphlets
that guided me halfway
from center Ramos Mejía to my house
O nymphs!
My eyes!
If I had them not
Yer scent
Would stab
My brains.
O nymphs!
My eyes!
Yer sight
Excites
My limbs,
Yer hair
Prepairs
My life to
Forget.
I run
And fast
You bend
And tend
To laugh;
My life,
Thy game.
O nymphlets!
O childhood
Of infinite futures,
O sprinkles holy
Of crashing waves
Yer hands fare me well
Yet destiny says
That is not my case.
O nymphs!
If I was to be
The one man
You lose your clothes to,
What manhood could remain
When this unrestrainable desire
Turns me insane?
O nymphs!
Thy skin
I'm keen
To meet.
O nymphs!
Imagination
I swear It's not
Depravation
But salvation
With clothes on.
To the anonymous nymphlets
that guided me halfway
from center Ramos Mejía to my house
O nymphs!
My eyes!
If I had them not
Yer scent
Would stab
My brains.
O nymphs!
My eyes!
Yer sight
Excites
My limbs,
Yer hair
Prepairs
My life to
Forget.
I run
And fast
You bend
And tend
To laugh;
My life,
Thy game.
O nymphlets!
O childhood
Of infinite futures,
O sprinkles holy
Of crashing waves
Yer hands fare me well
Yet destiny says
That is not my case.
O nymphs!
If I was to be
The one man
You lose your clothes to,
What manhood could remain
When this unrestrainable desire
Turns me insane?
O nymphs!
Thy skin
I'm keen
To meet.
O nymphs!
Imagination
I swear It's not
Depravation
But salvation
With clothes on.
lunes, enero 21, 2008
Hacia (y gracias)
por. Facundo Ezequiel
Incómoda comodidad...
porque tus garras me acarician
y en mis sueños tejen debilidad
Incómoda comodidad...
porque tu mano es mi pie
a la derrota
Incómoda comodidad...
porque tus garras me acarician
y en mis sueños tejen debilidad
Incómoda comodidad...
porque tu mano es mi pie
a la derrota
Qué no te daría, estrellita mía
A L.M.A.
Perdí mi norte y mi estrella guía;
Mi único amor me dejó por necio
Y ni siquiera puedo estar de acuerdo,
Pero todo de mi amor yo acepto,
Incluso esta forzada apoplejía,
Esta parálisis que me ha dejado
Sin nombre en el extenso cortejo
Fúnebre, en fila y, como otros, perplejo
Porque, anticipado, evadió el reflejo
El golpe seco que venía llamando
Y como a un niño me dejó en llanto,
De rodillas y por favor rogando
Por lo que más quiera no me dejara;
Todo le daría si me aceptara.
Perdí mi norte y mi estrella guía;
Mi único amor me dejó por necio
Y ni siquiera puedo estar de acuerdo,
Pero todo de mi amor yo acepto,
Incluso esta forzada apoplejía,
Esta parálisis que me ha dejado
Sin nombre en el extenso cortejo
Fúnebre, en fila y, como otros, perplejo
Porque, anticipado, evadió el reflejo
El golpe seco que venía llamando
Y como a un niño me dejó en llanto,
De rodillas y por favor rogando
Por lo que más quiera no me dejara;
Todo le daría si me aceptara.
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